Trova y algo más...

martes, 27 de enero de 2015

¿El tamaño importa…


Hete aquí, Miltiadis Tzalazidis

La verdad, la verdad, yo no sé si el tamaño importa. Supongo que a veces sí y a veces no. Depende del tamaño de qué y para qué se usa eso.
En junio de 2012, en los comicios griegos se registraron 22 partidos, pero el que llamó la atención fue el de nombre (agarre aire, oiga): el Partido Independiente renovando a la derecha, renovando a la izquierda, renovando al Pasok, renovando a Nueva Democracia, No a la guerra, Partido de la acción, Me deshago de la tierra, Me deshago de las deudas, Salvo vidas, Movimiento griego del trabajo panagrario Paeke.
Sí: así se llamaba ese instituto político griego, que según entiendo ya desapareció, para bien de los pulmones.
Y de acuerdo a lo que he leído, ningún otro partido, al menos en Grecia, tenía un nombre tan largo. O sea: de que había tamaño, había tamaño. Y hasta sobraba.
Miltiadis Tzalazidis, hoy de 86 años, señaló unos días después de aquella elección: “La gente necesita saber que yo puedo crear trabajo para todo el mundo". Él fue el fundador de un partido político de marras.
“Nuestro programa —agregó— es cambiarlo todo, por eso nuestro nombre es tan largo”.
Tzalazidis dijo que creó Paeke para luchar contra los partidos tradicionales griegos, los conservadores de Nueva Democracia y los socialistas del Pasok. Los acusó de estar comprando a los campesinos. Igualmente señaló a la izquierda radical, Syriza, por hacer lo mismo.
Criticó también a la prensa por dar publicidad a esas agrupaciones: “No necesito de reporteros que me apoyen porque ellos sólo saben apoyar a los partidos principales”, subrayó.
Tzalazidis aseguró que con su trabajo podía inventar empleos para los griegos que no tienen medios: “Yo podría acabar con el desempleo, puedo conseguir dinero para mucha gente", señaló.
“El futuro de Grecia sería mejor si yo estuviese a cargo porque colaboraría con todos los agentes sociales”, apuntó el líder de Paeke.
Lo malo de todo esto, es que el partido del señor Tzalazidis sólo obtuvo 1 voto en las elecciones de junio de 2012. 
El mismo presidente del partido confesó que no sabe de quién es el voto, ya que él ni siquiera pudo votar.
Luego entonces, el tamaño del nombre del partido no le dio el peso específico que requería para acarrear a los votantes.
El Paeke entonces debe tener dos récords históricos: el nombre más largo y el haber obtenido sólo un voto en unas elecciones legislativas. Qué feo.

Por cierto, el pasado fin de semana, uno de los partidos que tanto criticó Tzalazidis, el Syriza, de izquierda radical, se llevó el triunfo en las elecciones legislativas, y ha pactado una coalición de gobierno con el partido derechista Griegos Independientes, con lo que controlarán 162 de los 300 parlamentarios de la cámara helena. Es decir: mayoría. Y Europa tiembla…

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lunes, 26 de enero de 2015

Se fue el ruiseñor, se queda el caparazón…




El cantante griego Demis Roussos ha fallecido en Atenas, a los 68 años. 
Los admiradores de la canción melódica de los 70 y los partidarios de la dignidad del kitsch mediterráneo pueden dar un suspiro de melancolía y evocar aquello de "la voz de terciopelo".
Los que no vivieron aquella época, en cambio, tratarán de separar la imagen de Roussos de la de Georges Moustaki. De alguna manera, la confusión es una equivocación imperdonable, pero, al mismo tiempo, puede servir para explicar a Roussos. Demis, como Georges, nació en la legendaria Alejandría (12 años después y con el nombre de Artemios Ventouris Roussos) en una familia griega que volvió a 'casa' cuando la revolución de Nasser.
Y entonces, otra coincidencia: París. Si Moustaki se había dirigido Francia obsesionado por y la 'chanson', Roussos también cogió el vuelo del Aeropuerto de Orly para ponerse bajo el manto de Vangelis. El compositor griego formó una banda llamada Aphrodite's Child en la onda del rock progresivo y le entregó el bajo a Roussos. Después, alguien descubrió que el chico era capaz de cantar pop con una voz atenorada que, de alguna manera, marcaba el camino hacia el glam rock.
Y en esa rodada, todo fue una locura: Demis Roussos construyó una imagen inolvidable: al borde de la obesidad pero muy sexy, maquillado pero absolutamente viril, casi calvo pero melenudo, vestido con túnicas y zapatos de tacón cubano... 
Muy afeminado y muy heterosexual al mismo tiempo.
Para 1973, Roussos ya era una estrella del pop en toda Europa. No la más preciada por los intelectuales pero, ¿qué más daba eso? 'Forever and ever', 'Goodbye my love, Goodbye', 'Lovely lady of Arcadia'... Y sobre todo, Velvet mornings ('Triki, triki, mon amour'). La fórmula también era una locura: un poco de disco, un poco de pintoresquismo griego, un poco de canción melódica italiana, un poco de 'glam rock'... Es difícil no sonreír al pensarlo.
Después, cambió el momento, Roussos perdió la tecla y su figura se convirtió en una pieza de porcelana que el mundo miraba con no demasiado interés. Si, bueno, pero se lo debió de pasar bien en su momento.
Hoy ha muerto el ruiseñor que vivía en un cuerpo de hipopótamo.

(http://www.elmundo.es/)

Y ahora algo para el recuerdo: “Velvet mornings”. Salú a los que se quedan.


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lunes, 19 de enero de 2015

Que hoy es el día más depre...



Me encontré este artículo en 20minutos.es y decidí compartirlo con vosotros, ya que se refiere a este día (“¡Hoy, hoy, hoy!”, diría Chentefox).
 El artículo de marras dice que el tercer lunes del año es, desde hace una década, el día más triste y depresivo del año, de acuerdo con una curiosa fórmula matemática ideada por Cliff Arnall, investigador de la Universidad de Cardiff y experto en motivación, quien denominó este día como 'Blue Monday' (Lunes triste, no Lunes azul, eh).
En ella (en la fórmula, claro está), se suman varios factores, tanto climatológicos como económicos y de motivación, que pueden influir en el estado de ánimo de las personas. La Navidad acabó, el clima es muy frío y la cuesta de enero se deja notar. Y eso aplica para todo el mundo mundial.

Factores que influyen en el estado de ánimo
Este experto en motivación llegó a esta conclusión tras estudiar las variables del clima, la posible escasa liquidez para pagar algunas deudas y la decepción por haber incumplido los propósitos del nuevo año.
Aún pesan los kilos de los atracones de Navidad, el tiempo suele ser malo y todavía quedan varios días para cobrar. Por si fuera poco, comienzan a llegar las facturas de los créditos pedidos para los regalos navideños y la motivación, además, suele ser baja. Si hace apenas dos semanas nos habíamos marcado una lista de buenos propósitos de comienzo de año nuevo (gimnasio, dejar de fumar, idiomas, etc.) parece que ya se van olvidando.

He aquí la dichosa fórmula (en inglés):
[W 0 (D-d)] x TQ
M x NA
donde
W = weather   d= debt   T = time since Christmas
Q = time since failing our New Year’s resolutions
M = low motivational levels   Na = low motivational levels

Cómo superarlo
Varios expertos, como el meteorólogo Mario Picazo y la psicóloga del deporte y la salud Patricia Ramírez Loeffler, opinan que estos días suelen ser muy influyentes en el estado de ánimo.
Mario Picazo opina que, "aunque vivimos en uno de los países con más horas de sol al año y vamos sumando minutos de luz al día, aún tenemos por delante largas noches y muchas semanas de viento, frío, lluvia y nieve que seguro afectarán el estado anímico de más de uno".
Por otro lado la psicóloga Patricia Ramírez comenta que "emociones como la tristeza y la ansiedad surgen cuando las personas se sienten ante una amenaza (pagar sus tarjetas) o en desequilibrio (tienes más motivos para estar estresado en la balanza que para estar tranquilo).
Sin embargo, Ramírez añade, "si una persona dirige su foco de atención a todo lo que resta (invierno, frío, inicio de la rutina, volver al trabajo, dormir menos, más responsabilidades) y no tiene en cuenta todo lo que suma (ser afortunado por trabajar, tener capacidad económica para responder al gasto de la tarjeta, tener calefacción para vencer el frío, rencontrarte con compañeros de trabajo con los que compartir los momentos vividos en vacaciones), lo normal es que se encuentre triste. Si damos más valor a lo que nos falta que a lo que tenemos, nos sentimos mal. El valor, lo que apreciamos, aquello de lo que hablamos y compartimos con los demás, es una elección. Tú decides si sumas o restas".

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Peeeeero: como hoy es cumpleaños de mi hermano Raúl, y hay que festejarlo, dejaremos que el Blue Monday sea el próximo lunes… a menos que la fiesta siga.

Salú, hermano: muchas felicidades, eh.

Los dejo con esta rolita de los Hollies: “He Ain't Heavy (He's My Brother)”:


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martes, 13 de enero de 2015

Trezidavomartiofobia... o lo que el lunes se llevó...




Hoy es martes 13, y mi intención era hacer una historia de las historias del martes 13. Se los juro. 
Pero, como siempre, el Dr. Google hizo todo el trabajo y me trajo hasta la incomodidad de mi escritorio estas historias que a continuación comparto con ustedes, tomadas de LA TERCERA, en su muy gustada sección “Tendencias”.

Martes 13, ni te cases ni te embarques: la historia tras la mala suerte asociada con este día:
Esta fecha se vincula a la "última cena", leyendas escandinavas del dios Loki, caballeros templarios, el dios de la guerra e incluso con la Torre de Babel.
Como les digo: hoy es martes 13, fecha temida por muchas personas que lo asocian con un día de mal augurio para realizar trámites, apuestas y eventos en general.
Existen casos de aerolíneas y pisos de edificio que han decidido omitir la fila o piso 13 por temor a que las personas no quisieran comprar o vivir allí.
El temor a esta fecha es llamada Trezidavomartiofobia.
El origen de la reputación de la fecha nació hace mucho y se ha mantenido hasta el día de hoy, con clásicas frases como "en martes 13 ni te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes" y sus variaciones "en martes, ni hijo cases ni cochino mates" y "en martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes".
A continuación presentamos la historia tras la fecha:

El número 13
La mala reputación de este número se remonta a la Última Cena,  pues se dice que Judas, el apóstol que traicionó a Jesucristo, era el treceavo en la mesa.
Una leyenda escandinava también hace referencia a la fecha, señalando que en una fiesta de dioses en Asgard, un dios timador y asociado con el mal llamado Loki era el treceavo invitado.
En las cartas del Tarot por otra parte, la carta de La Muerte es la número 13; sin embargo, no representa la muerte física, sino más bien representa el fin de un ciclo y un nuevo comienzo.
El libro de Las Revelaciones o Apocalipsis de San Juan es el último libro del Nuevo Testamento, y allí en el capítulo número 13 se explica la llegada del anticristo y a la bestia.
En la Cábala, una tradición esotérica relacionada con el judaísmo, se enumeran a 13 espíritus malignos.
El 13 de octubre de 1307, más de 100 caballeros templarios fueron arrestados en Francia, un acto motivado para incrementar el prestigio de la Corona. Felipe IV fue quien originó el movimiento, acusando falsamente a los templarios de herejía, inmoralidad y abusos.

El martes
El rechazo al día martes se remonta a los griegos. Para ellos, era un día de mala suerte, pues creían que los martes estaban dominados por la influencia de Ares, el dios de la guerra.
Para los romanos el día también estaba vinculado con Marte, dios de la guerra.
La caída de Constantinopla, en la Cuarta Cruzada, ocurrió el martes 13 de abril del 1204, y la caída de Constantinopla frente a los otomanos ocurrió el 29 de mayo… un martes.
La leyenda indica además que la confusión de las lenguas en la Torre de Babel ocurrió en un martes 13.


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Y aquí os dejo con la banda sonora de Viernes 13, nomás para que se les remueva un poquito el colesterol:

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sábado, 10 de enero de 2015

En descargo de Elena...



En la FIL de Guadalajara (2013), Elena Poniatowska me volvió a hacer en público la pregunta que le he respondido cien veces. Me obliga, con disgusto, a la ciento uno.
¿Por qué me tardé 25 años en pedirle que corrigiera sus errores, de leves a garrafales, en su clásico que la llevó a la fama: La noche de Tlatelolco?
Respondí en Nexos al mes de que, en esa revista, en octubre de 1997, enumeré las 60 correcciones que debía hacer en la siguiente reimpresión de su libro. Repito: “Porque fue necesario, Elena, que te me derrumbaras”.
Al regresar a México luego de salir de la cárcel y de un año de exilio en Chile, fui muy amigo de Elena.
¿Qué me ocurrió? Se me salió.
Poco a poco me resultó evidente su infantilización de cuanto tocara. Cuando publicó su canto erótico al Güero Medrano, escuché de mi gran amigo Pablo Pascual, con horror de creyente ante la negación del milagro del Tepeyac: “Tu amiga Elena es una pendeja…”. Lo decía porque volvía héroe al tipo que nos había sentenciado a muerte a todos los no guerrilleros, los que fundamos el STUNAM, el PSUM y luego el PMS y el PRD.
En 26 años fui pasando de un complaciente: Ay, Elenita, a un: Ay, Elena, y un: ¡Carajo, Elena!; dejé de leer sus opiniones, dirigidas a obtener el aplauso de la gayola desechando toda complejidad.
Pero la puntilla la puso el affaire Woldenberg.
Un joven, desconocido fuera del ámbito del sindicalismo universitario y la naciente unión de las izquierdas, José Woldenberg, escribía apenas cada quince días en LaJornada.
En eso vino la campaña para elección por voto directo del jefe de Gobierno del DF.
Recayó en Elena el discurso de arranque porque era un personaje sin partido. Pero no lo dirigió contra el PRI, que por decenios había despojado a los ciudadanos del DF de su derecho a elegir gobernante, sino contra un tal José Woldenberg:
“Y le demostraremos a José Woldenberg que los ciudadanos sí pensamos… Y le demostraremos que… bla, bla…”.
En cólera, escribí en mi sección contra ese injusto giro de lo que debía ser un ataque al PRI, convertido en paliza a un joven de izquierda desconocido fuera de ese ámbito.
Elena me telefoneó para disculparse.
Que ella no sabía de qué hablar y Pablo Gómez le había sugerido que el tema lo daba el último artículo de Woldenberg, donde afirmaba que los ciudadanos no pensaban.
Le pregunté si lo había leído. Me respondió que no, pero se lo había sintetizado Pablo. Me heló su deshonestidad intelectual.
Le expliqué: Pepe dice que nadie puede hablar a nombre de “los ciudadanos” porque los ciudadanos piensan de muy variadas maneras y, algunos, no piensan.
Que lo llamaría para disculparse. Y me pidió el número de Pepe.
Se lo di, aclarando que: “Ofensas públicas exigen disculpas públicas”.
Prometió llamarlo y escribir su disculpa. No hizo ni siquiera la llamada. “A la deshonestidad intelectual suma la soberbia”, concluí.
Y remató el affaire Krauze.


Éste me había entrevistado para el capítulo sobre Díaz Ordaz de La presidencia imperial.
Me envió un ejemplar.
Leí con horror un párrafo de un González de Alba cursi hasta la vergüenza ajena. Vi la cita y no era Los días y los años, mi crónica del 68, sino La noche de Tlatelolco.
La releí y lo que el cariño había ocultado, resplandeció en toda su torpeza: más de 50 citas eran erróneas. Y algunas tan graves como ponerme a mí, el 2 de octubre, durante la balacera, en el quinto piso del edificio Chihuahua, dentro de un departamento, hablando con el Búho.
Jamás estuve allí.
Fui detenido en el tercer piso y por eso fui testigo directo del pánico en que cayeron los que, con un guante blanco y pistola, habían iniciado los disparos. Los vi aterrados, los oí suplicar: “Batallón Olimpia. ¡No disparen!”. Un grito de pánico.
Elena se negó a corregir y la demandé.
No por plagio, pues le había permitido usar el manuscrito de mi crónica que ella sacó de Lecumberri, sino por alteración del contenido.
Un tribunal me dio la razón.
En 1998 apareció la versión corregida.
Porque cayó en errores lo publiqué: “En descargo de Elena”.

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Luis González de Alba (www.luisgonzalezdealba.com).
(Articulo editado por AZ)

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viernes, 9 de enero de 2015

Llegar a viejo...



“Después de los 50 años, los viernes dan miedo”, dijo aquella tarde de jueves mi querido e inolvidable amigo Sergio Valenzuela (imagínense que tan inolvidable será para mí el Sergio, que todavía tengo su número de celular entre mis contactos y su cuenta de hotmail sigue tan vigente como siempre y de vez en cuando le mando correos nomás para que me diga cómo está donde está). Acto seguido, se empinó la botella de vodka que subrepticiamente había sacado del refrigerador.
Mtamá —le contesté—: será que ya te estás haciendo viejo y, además, remilgón, como el Dr. House”. 
Luego seguimos la parranda literaria, pero ya sin muchos ánimos, porque mi querido Alf ya estaba alistando el quirófano y dándole carrilla a la Número 13.
Y hablando de personajes y de vejeces, en la página 290 de Cien años de soledad, me encontré un día este párrafo, que me recordó los viernes del Sergio:
Entretenido con las múltiples minucias que reclamaban su atención, Aureliano Segundo no se dio cuenta de que se estaba volviendo viejo, hasta una tarde en que se encontró contemplando el atardecer prematuro desde un mecedor, y pensando en Petra Cotes sin estremecerse. No habría tenido ningún inconveniente en regresar al amor insípido de Fernanda, cuya belleza se había reposado con la madurez, pero la lluvia lo había puesto a salvo de toda emergencia pasional, y le había infundido la serenidad esponjosa de la inapetencia. Se divirtió pensando en las cosas que hubiera podido hacer en otro tiempo con aquella lluvia que ya iba para un año. Había sido uno de los primeros que llevaron láminas de cinc a Macondo, mucho antes de que la compañía bananera las pusiera de moda, sólo por techar con ellas el dormitorio de Petra Cotes y solazarse con la impresión de intimidad profunda que en aquella época le producía la crepitación de la lluvia. Pero hasta esos recuerdos locos de su juventud estrafalaria lo dejaban impávido, como si en la última parranda hubiera agotado sus cuotas de salacidad, y sólo le hubiera quedado el premio maravilloso de poder evocarlas sin amargura ni arrepentimientos. La tentación de sedentarismo y domesticidad que lo andaba rondando no era fruto de la recapacitación ni el escarmiento. Le llegaba de mucho más lejos, desenterrada por el trinche de la lluvia, de los tiempos en que leía en el cuarto de Melquíades las prodigiosas fábulas de los tapices volantes y las ballenas que se alimentaban de barcos con tripulaciones...

Sí. Ahora que veo en el retrovisor el recuerdo del Sergio, caigo en cuenta que ya estaba envejeciendo.
Desde los jueves empezaba a envejecer cada semana…


Y los dejo con Joan Manuel Serrat, con la canción “Llegar a viejo”. Salú.


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jueves, 8 de enero de 2015

Más leales que las personas...



Navegando por ahí, me encontré una nota que, ahora que empezaron oficialmente las campañas políticas en México, nos ofrece muchas lecturas:
Un político de la India premió a dos burros por su arduo trabajo en la ciudad de Bangalore, y aseguró que “son más leales que las personas”.
El líder de un partido político de la India premió a dos burros por su arduo trabajo, lealtad, disciplina y obediencia a los seres humanos, en una ceremonia en la ciudad sureña de Bangalore, informó la televisora local NDTV.
Por extraño que pueda parecer, Vatal Nagaraj, dirigente del partido regional Kannada Chaluvali Vatal Paksha (algo así como el Partido Verde, por aquellos del animalero), decidió honrar a todos los animales domésticos como burros, perros, vacas y bueyes, ya que “son más leales que las personas”, dijo aquel hombre de marras.
Según Nagaraj, los animales apoyan las labores humanas, pero son “muy trabajadores, disciplinados y obedientes”.
En la premiación, la gente arrojó pétalos de rosas a los burros, que llevaban collares de guirnaldas y vestían chales con cuentas de colores, causando diversión entre los animados observadores, que también aplaudieron y ovacionaron a los galardonados ofreciéndoles alguno que otro rebuzno, ciertamente.
En el lugar de la ceremonia, menos que glamorosa —la estación de autobuses interestatales de la ciudad—, el político aseguró que los burros se utilizan ampliamente como animales de trabajo en la India pero que generalmente su contribución es ignorada.
Nagaraj indicó que se establecieron jurados para elegir a los candidatos y luego a los ganadores de las nuevas medallas, “una entrega de reconocimientos única en el mundo”, subrayó, y dio a conocer su plan de continuar la entrega de este tipo de premios en Bangalore.
Vatal Nagaraj es conocido por llevar a cabo inusuales protestas, como la que efectuó en 2011, cuando montó en un búfalo a través de la ciudad de Chamarajanagar para manifestarse contra el aumento de los precios del combustible, que allá también sube cada mes, como lo propusieron aquí un montón de asnos que actúan como legisladores y que nunca ganarán un reconocimiento.
Las medallas llevan el nombre de Rajyotsava (“El burro distinguido”,  en hindi) y son parecidas a las utilizadas por el gobierno del estado de Karnataka, del cual Bangalore es capital, para premiar cada año a hombres y mujeres que destacan en los diferentes ámbitos de la vida el día de la fiesta nacional. O sea que…
Bueno, las lecturas alcanzan límites de otras instituciones también.

Y ahora los dejo con este otro burro premiado:

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