sábado, 31 de enero de 2026
viernes, 30 de enero de 2026
Situs inversus
Sería
dios, sería la naturaleza, pero al nacer Catherine O’Hara le acomodaron los
órganos internos del cuerpo en posición invertida respecto a lo habitual, como
si se tratara de una imagen en espejo. Esta es una condición genética poco
común conocida como situs inversus. La actriz no murió por esto, ciertamente.
Y
si no sabíamos este dato, con la muerte de O’Hara hoy lo sabemos.
Y
cada día lo sabremos más, porque las redes sociales no tienen escrúpulos: sí,
igual que Juan Gabriel (según le contara José Luis Paredes Pacho a Nicolás
Alvarado), quien escribía y cantaba cualquier cosa por más ridícula que fuera:
En mi vida no he visto, señores, una linda ciudad tan hermosa, como una que vi
por el norte y se llama Hermosillo, Sonora…
Qué
cosas, ¿no?
jueves, 29 de enero de 2026
Un triunfo pírrico…
Ricardo Benjamín Salinas Pliego —el Tío Richi, como se autodenomina to himself; la Tía Eva (por evasor), como le dicen otros, los zurdos de mierda, según frase plagiada estúpidamente por Salinas al payaso Milei—, ya sabía que había llegado al fondo de la cueva de Alí Babá y no tenía para dónde hacerse. Ya no le quedaban cartas bajo la manga: sus compinches (los adn40 ladrones) ya no estaban en la SCJN.
Una luz morada venida de Hacienda le había indicado que sí o sí tenía que pagar la deuda fiscal, misma que ya había cumplido la edad necesaria para tramitar la credencial del INE.
“Ni modo, a soltar la marmaja”, aceptó el empresario mientras vacacionaba lejos del mundanal rüido.
Paty Chapoy fue testigo de que aquel hombre hecho en la corrupción y la impunidad finalmente mostró carne, hueso, dolor y blasfemias como cualquier hijo de vecino, y ventaneó una lágrima que bajó por el rostro del tal Richi, pero que se detuvo en los dientes de caballo del ínclito patán.
Ricardo Benjamín no quiso dejar pasar la oportunidad de pasarse por el arco del triunfo el ultimátum que le impuso el SAT (Copelas o cuello, por sus siglas en mandarín antiguo de la provincia de Shánxico) y este 29 de enero —seis días después del 23 de enero, que le marcó el SAT como fecha fatal para que liquidara lo que le quita el gobierno— sus representantes llegaron como verdaderas magdalenas (si pan: blanditos y pachoncitos, si ícono religioso: llorando a moco tendido) y le entregaron a la administración tributaria del país 10,400 millones de pesos, en lugar de los 32 mil millones que debía cubrir la Tía Eva (ya con el 39% de descuento).
A pesar del retraso y de que Salinas sólo pagó una parte, el SAT le respetó el descuento y la propuesta de que los casi 20 mil millones de pesos que faltan los pagará en 18 abonos chiquititos. ¿Mensuales? ¿Anuales? Quién sabe, pero ya eso será lo de menos: el chiste es que la Tía Eva dobló sus manitas y fue humillada, como dicen ahora en las redes. Bien pueden darle otros 18 años para que liquide el resto.
Como se ve: éste parecería ser un triunfo pírrico para el gobierno, por decir lo menos, después de tanta saliva, tinta y odio mediático para convertir al empresario en un monstruo, pues al final, haiga sido como haiga sido, impuso sus condiciones y fue tratado como un enemigo fraterno. Más fraterno que enemigo, por cierto...
Qué cosas, ¿no?
domingo, 31 de enero de 2021
No la vayas a cruzazulear…
La Real Academia Española, en su Observatorio de palabras, define el
verbo cruzazulear como “un derivado
usual en el periodismo deportivo mexicano que alude a una situación determinada
por ser algo que frecuentemente sucede al equipo Cruz Azul”.
La Academia Mexicana de la Lengua, por su parte, indica que “el verbo cruzazulear y sus derivados cruzazuleando, cruzazuleado, etc. aluden a la acción de perder un partido luego de
tener la victoria prácticamente asegurada. Se trata de un neologismo.
“Aunque existen algunos usos
de este vocablo desde principios de 2013 —agregó—, se popularizó y extendió a
finales de 2016, después de que el equipo mexicano de futbol Cruz Azul perdiera
contra el América un partido por cuatro goles en los últimos minutos a pesar de
haber ido ganando por tres goles a cero”.
Bueno: algo así le pasó a
los Naranjeros de Hermosillo, quienes en la final de la Liga Mexicana del
Pacífico, temporada 2020-2021, tenían la serie a su favor con tres juegos ganados
y uno perdido contra el equipo Tomateros de Culiacán.
El formato de la serie final
es a ganar cuatro de siete juegos para obtener el campeonato, y restando tres juegos, Hermosillo necesitaba
ganar sólo uno para coronarse, mientras que Culiacán requería ganar los tres
juegos para ser el campeón. El equipo de
la capital de Sonora no pudo ganar un solo juego, mientras que la novena de
la capital de Sinaloa triunfó en los tres juegos para coronarse no campeón,
sino bicampeón de la liga.
¿Qué le pasó a la escuadra naranjera que teniendo el campeonato en el guante lo dejaron caer? Sólo puede explicarse con este término: la cruzazulearon.







