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sábado, 19 de noviembre de 2011

Hoy, Día Mundial para la Prevención del Abuso contra los Niños...

Sí, es posible educar a los niños para que detecten cuando están sufriendo abusos. Por eso, la Asociación para la Sanación y Prevención del abuso Sexual Infantil (Aspasi) recomienda empezar a enseñar a los niños, desde los tres años, "desde que hablan", a reconocer lo que les gusta y lo que les molesta, que partes del cuerpo son suyas "con cosas sencillas, como cosquillas, y juegos" explica la psicóloga Margarita García Marqués.

"Tenemos que ayudarles a que se respeten para que si alguien no lo hace, ellos puedan contarlo", resume García.

Y es que la forma más eficaz de prevenir el maltrato sexual de los niños es mantener una buena comunicación con los hijos. "Los miedos y las resistencias, el rechazo y el ocultamiento" sólo consiguen un aislamiento aún mayor de los niños, a quienes se les deja a menudo solos ante el problema de los abusos, explica la psicóloga.

Cuanto antes se detecte y comience a curar un abuso mejor Según la experta "la negación del problema y la creencia de que es algo que le puede suceder a otros niños, pero nunca a los nuestros, conduce entre otras cosas a bajar la guardia y descuidar uno de los pilares de la lucha contra el abuso sexual: la prevención familiar".

"Cuanto antes se detecte y comience a curar un abuso mucho mejor, porque así las secuelas para el niño podrán reducirse al mínimo, y si el problema puede atajarse antes de que suceda todavía mucho mejor, porque le ahorraremos una experiencia traumática y saldrá de los posibles intentos de abuso fortalecido y más seguro de sí mismo", agrega.

Para ayudar a los padres a lograrlo, Aspasi ha elaborado con motivo del Día Mundial para la Prevención del Abuso contra los Niños (19-N), un decálogo con algunas de las principales recomendaciones de los expertos, avaladas por la experiencia terapéutica y los estudios científicos, para ayudar a que los hijos tomen consciencia del riesgo y sepan afrontar los intentos de abuso y protegerse de los abusadores.

Estos diez consejos también pueden tener, dicen, como complemento literatura como 'Ni un besito a la fuerza', 'Ni una caricia a la fuerza' o 'Mi cuerpo me pertenece a mí'.

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Prevención de los abusos

Procure hablar cada día con sus hijos y tómese el tiempo necesario para escucharlos y observarlos. Entérese de los pormenores de sus actividades y sentimientos. Anímelos a que compartan con usted las preocupaciones, dudas y problemas que tengan.

Explíqueles que sus cuerpos sólo les pertenecen a ellos y que tienen derecho a poner límites y decirle NO a cualquier persona que pudiera intentar tocárselos o intentar que los pequeños toquen el cuerpo de esa persona u otras.

Dígales que hay adultos que podrían intentar lastimarle u obligarle a hacerles cosas molestas o que ellos no desean hacer, aunque para ganarse su confianza, seducirlos y convencerlos, pueden mostrarse suaves y lentos. El adulto que hace esto podría decirles que "lo que pasa entre nosotros dos, es un secreto y no tienes que contárselo a nadie".

Explíqueles que el adulto también puede amenazarles y decirles que les hará daño o matará a sus padres, si llegan a contar el secreto. Déjele bien aclarado que ese adulto está haciendo algo malo.

Alérteles de que el adulto podría ser una persona conocida, una persona amada o de confianza, o posiblemente alguna persona con cierta autoridad. Por ejemplo: la niñera, un profesor, un religioso, un entrenador.

Explíqueles que la persona adulta también puede ser de la familia (un abuelo, padre, primo, hermano o tío) y acláreles que un familiar, por mucho que le queramos y conozcamos, también puede equivocarse y hacer cosas que no están bien.

Procure avisarles sin asustarlos. Subraye que la mayoría de los adultos se dedican a proteger a los niños de cualquier daño y que nunca serían capaces de hacer estas cosas, pero que también existen otros que podrían molestarlos. Tampoco se trata de evitar los “mimitos” que les dan otras personas, porque la gente en general es buena; sólo hay que aprender a decir "no" a lo que no nos gusta que nos hagan.

Haga que los niños sepan que si alguna persona les hace alguna cosa rara, como por ejemplo, manosearlos, tomarle fotografías desnudos u ofrecerle regalos, usted lo quiere saber. Tranquilícelos y explíqueles que ellos no son culpables de lo que haga un adulto.

Exprese a sus hijos el amor que siente hacia ellos, y dígales que ocurra lo que ocurra, siempre podrán contar con usted y estará a su lado, porque los quiere mucho y son lo más importante para usted. Haga que sepan y sientan que los apoya. Alabe su franqueza. Los niños tienden a sentirse culpables del abuso; quítele ese peso de encima.

Enséñele la diferencia entre los secretos buenos (un regalo de cumpleaños para papá), los "secretos malos" (al callarlos te hacen sentir mal), los regalos (te dan algo sin pedir nada a cambio), los "tratos" (intercambio en igualdad de condiciones, puedes elegir) y el "chantaje" (no hay opción, elijas lo que elijas pierdes). Algunos adultos usan con frecuencia los regalos para después hacer chantaje al niño.

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