Trova y algo más...

lunes, 14 de marzo de 2011

Noticias del Club de la Hebilla Perdida…

La Oyuki y otras militantes del "Club de la Hebilla Perdida"

Mi prima Oyuki es un fabuloso y enorme personaje de la familia que goza de la exorbitante popularidad que las ex gordas o las de a tiro flacas no gozan. Ni modo: esa es la realidad.

En la casa de mi madre, bohemios, mis hermanos y yo, viendo la paja en el ojo ajeno exclusivamente, le decimo a la Oyuki que cuide sus hábitos alimenticios, que no consuma tantas porquerías para que ya no engorde y muchas lindezas de ese tipo, a las que mi prima, siempre tan silvestre, simplemente nos manda a la tzingada sin boleto de regreso, y luego se atasca otro paquetito de galletas Oreo de chocolate: ¡qué asco, sisters an bróders!

Nosotros, que la queremos tanto, andamos siempre jode y jode con que tenga cuidado porque desde siempre han dicho en la televisión que las personas con sobrepeso y cintura grande, con una mayor acumulación de grasa en esa zona corporal, son las que tienen más riesgo de sufrir un infarto y derrame cerebral.

Pero ahora sé que la Oyuki ha sabido desde hace mucho algo que en la familia ignoramos: que hay estudios que afirman que la grasa corporal, sin importar donde esté acumulada, es perjudicial sólo para el corazón.

O sea, la Oyuki podría morir de un infarto más quedar en calidad de espárrago si un derrame cerebral la agarra en tira y tira entre primera y segunda. Bueno: hasta en la muerte y sus vecindades hay niveles.

Estudios en el pasado habían encontrado que las personas con "cuerpo de manzana", aquéllas cuyos depósitos de grasa se concentraban en la cintura, tenían tres veces más riesgo de sufrir un infarto o derrame que aquellos con una distribución más general de grasa.

Sin embargo, una nueva investigación expresa que el sobrepeso es uno de los riesgos más importantes de enfermedad cardiovascular, pero de igual importancia son los niveles de colesterol en la sangre y la medición de la presión arterial.

Según los investigadores, hay mucha confusión sobre la mejor forma de medir la obesidad. Y hasta ahora los estudios han utilizado distintos métodos para analizar su riesgo.

Por ejemplo, las investigaciones que hablan de "obesidad central" (o cuerpo de manzana), medían la proporción entre las circunferencias de cintura y cadera, mientras que la "obesidad general" se mide en función del Índice de Masa Corporal (IMC), que es la proporción entre peso y altura.

Otros sugerían que había que centrarse únicamente en la medición de la cintura, como las campañas de medias verdades que ha encabezado el gobierno federal desde hace unos tres años respecto a los famosos 100 centímetros de la cintura... o donde debería estar la cintura.

Según los investigadores, todos esos estudios tienen "grandes limitaciones en su diseño".

El nuevo estudio siguió a más de 220,000 personas durante 10 años, y durante ese período, 14,000 sufrieron un infarto o derrame: pues sí, si los retacaban con gansitos y pingüinos y una cocacola...

Los científicos descubrieron que los datos confirmaban que la obesidad era uno de los principales determinantes de la enfermedad cardiovascular.

"Pero tanto el IMC, la circunferencia de la cintura y la proporción de cintura a cadera tuvieron un impacto similar en el riesgo de subsecuentes infartos o derrames cerebrales", afirman los autores, entre ellos el nuevo integrante del Koolegio Nazional, el neurofisiólogo Óscar Polacas© Holguín.

Tal como señala el profesor Polacas©, quien dirigió la investigación, "ninguna de las mediciones corporales, ya sean utilizadas solas o combinadas, mejora la predicción de riesgo de enfermedad cardiovascular, especialmente cuando se tiene información adicional disponible como la presión arterial sistólica o su historia de diabetes o lípidos".

Es decir, la obesidad, como quiera que sea medida, no debe ser el único factor de riesgo que los médicos generales deben tener en cuenta: "El estudio demuestra el valor de medir los niveles de presión arterial y de colesterol en la sangre", dice el también ex candidato del PUS a la alcaldía de Hermosillo.

"Aunque este hallazgo, por supuesto, no disminuye la importancia de la adiposidad como uno de los principales determinantes, que pueden modificarse, de la enfermedad cardiovascular", agrega el hombre fuerte de la mesa 6 del Pluma Blanca.

Y otros expertos subrayan que no se debe olvidar que, además del riesgo cardiovascular, la obesidad también conduce a otras enfermedades.

"Cerca de 60% de los casos de diabetes tipo 2, y 20% de los casos de enfermedad del corazón, son atribuibles al exceso de grasa corporal, y seis tipos de cáncer también están vinculados a la obesidad", concluye el Dr. Polacas©, quien por cierto tiene una barriga cervecera que no puede con ella, con lo que corre el riesgo no sólo de sufrir un inflarto bacardiaco, sino también un derrame... no sé si cerebral, porque dependiendo del día, parece traer una cantidad mayor, menor o una notable ausencia de masa encefálica...

Así que, Oyuki, deja ya las oreos para tus sobrinos y éntrale a las varitas de zanahoria y apio, que son tan saaaaaaannnaaaaassss... mjú, cómo no...

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viernes, 11 de marzo de 2011

Itai...

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viernes, 4 de marzo de 2011

Quiero creer que estoy volviendo...

Vuelvo… quiero creer que estoy volviendo

con mi peor y mi mejor historia,

conozco este camino de memoria

pero igual me sorprendo.

-o-o-o-

Hay tanto siempre que no llega nunca,

tanta osadía, tanta paz dispersa,

tanta luz que era sombra y viceversa,

y tanta vida trunca…

-o-o-o-

Vuelvo… y pido perdón por la tardanza,

se debe a que hice muchos borradores,

me quedan dos o tres viejos rencores

y sólo una confianza.

-o-o-o-

Reparto mi experiencia a domicilio

y cada abrazo es una recompensa,

pero me queda, y no siento vergüenza,

nostalgia del exilio.

-o-o-o-

En qué momento consiguió la gente

abrir de nuevo lo que no se olvida,

la madriguera linda que es la vida,

culpable o inocente.

-o-o-o-

Vuelvo y se distribuyen mi jornada,

las manos que recobro y las que dejo,

vuelvo a tener un rostro en el espejo

y encuentro mi mirada.

-o-o-o-

Propios y ajenos vienen en mi ayuda,

preguntan las preguntas que uno sueña,

cruzo silbando por el santo y seña

y el puente de la duda.

-o-o-o-

Me fui menos mortal de lo que vengo,

ustedes estuvieron, yo no estuve,

por eso en este cielo hay una nube…

y es todo lo que tengo.

-o-o-o-

Tira y afloja entre lo que se añora

y el fuego propio y la ceniza ajena,

y el entusiasmo pobre y la condena

que no nos sirve ahora.

-o-o-o-

Vuelvo de buen talante y buena gana,

se fueron las arrugas de mi ceño,

por fin puedo creer en lo que sueño…

estoy en mi ventana.

-o-o-o-

Nosotros mantuvimos nuestras voces,

ustedes van curando sus heridas,

empiezo a comprender las bienvenidas

mejor que los adioses.

-o-o-o-

Vuelvo con la esperanza abrumadora

y los fantasmas que llevé conmigo,

y el arrabal de todos y el amigo

que estaba y no está ahora.

-o-o-o-

Todos estamos rotos pero enteros,

diezmados por perdones y resabios,

un poco más gastados y más sabios,

más viejos y sinceros.

-o-o-o-

Vuelvo sin duelo y ha llovido tanto

en mi ausencia, en mis calles, en mi mundo,

que me pierdo en los nombres y confundo

la lluvia con el llanto.

-o-o-o-

Vuelvo… quiero creer que estoy volviendo

con mi peor y mi mejor historia,

conozco este camino de memoria

pero igual me sorprendo…

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Mario Benedetti

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lunes, 21 de febrero de 2011

Los faraones mexicanos y la basura en El Cairo...

Dicen los expertos en estudios del Medio Oriente que las grandes diferencias entre Egipto y México radican en que mientras que allá mantienen a las momias de los faraones en los museos, en México las momias de los faraones dirigen o son parte importante de los partidos políticos (de todos los partidos políticos, hasta del que apenas se está gestando), con lo que frenan el desarrollo democrático de nuestro país.

Otra diferencia (aunque en esto no estoy muy seguro) es que la basura la dejan fluir para que se vaya solita al bote de los desperdicios, por eso no se quedaron con Carlos Loret de Mola.

Y es que este pseudo periodista fue a Egipto a tratar de ver qué aprendía de la revuelta social de aquel país (ya no hablemos de su historia milenaria, que es mucho pedirle al Loret de marras) y con el tradicional sometimiento de Televisa evitar que aquí se genere algo igual, que para eso son muy buenos los medios en México, sobre todo las televisoras, que no quieren perder sus concesiones.

El caso es que, según sus propios twitterazos (a lo que se ha reducido la comunicación, ¡my dog!), Carlos Loret de Mola “informó” que fue detenido por algunas horas a su llegada a El Cairo, Egipto, en donde realiza una “cobertura informativa”.

Al más puro estilo de Lady Gaga y Felipe Calderón, guardando las respectivas distancias, dice el tipo ése que la detención la hicieron "vigilantes" ciudadanos, y luego compartió algunas fotografías que tomaba a escondidas mientras “lo mantenían retenido” junto a sus compañeros en la parte trasera de un taxi (aunque habría que aclarar eso de “en la parte trasera del taxi”, ¿sería en la cajuela o en el asiento trasero?, porque si fue en la cajuela, pues ya me imagino las fotos que tomó: la llanta de repuesto, el gato, la cruceta, alguna maleta, una lata de aceite y cosas de esas verdaderamente interesantes para su público; y si fue desde el asiento, pues le tomó fotos a los transeúntes y a los edificios, porque la revuelta callejera se acabó hace más de una semana: o sea, como que llegó tarde el amigo a Egipto... ¿o le daría miedo ir cuando estaba todo bien peligroso? que conteste su tribu).

De ahí fueron trasladados a una instalación militar donde los dejaron incomunicados, ya que los militares les quitaron sus celulares.

Más tarde Loret de Mola y el grupo que lo acompaña fueron liberados, y agradeció a todas las personas que estuvieron al tanto de su detención a través de la red social, que al final se trataba justo de esto último: de apendejar a sus followers (o seguidores, para decirlo en yaqui) y mantenerlos con la baba como yoyo, lo que nos recuerda el “secuestro” de Diego Fernández de Cevallos y sus ganas de levantar cortinas de humo y atraer la simpatía de los mexicanos. Jaja.

Como sea, hay cosas que habría que aclarar aquí, y convendría que el Loret ahondara en ello:

1. En Egipto no hay vigilantes ciudadanos.

2. Tomar fotografías con celular en la parte posterior de un taxi y después enviarlas por twitter no es hacerlo “a escondidas”, como señala el figurín.

3. Los militares en Egipto ahora mismo están más preocupados por delegar el relevar el poder al pueblo que por detener a un grupo de tontos que se dedican a entumir el libre albedrío de los mexicanos.

4. Quitarle los celulares, como dice en Loret que les hicieron (los voy a acusar con mi papá, buuu) no es dejarlos incomunicados: es, por una parte, restarles la capacidad de influir negativamente en la población y, por la otra, hacer que piensen y platiquen entre ellos, los integrantes del supuesto grupo de presuntos periodistas, lo que lógicamente no los mantiene incomunicados: ya si ellos no se saben comunicar entre sí, pues eso no es culpa de los egipcios (como perversamente intenta decirnos el Loret, sino de su propia imbecilidad).

5. Y el hecho de que los “militares egipcios” los hayan dejado en libertad no significa que se les hayan tenido miedo a Televisa y a Loret de Mola, sino que (supongo yo, que los lunes soy medio cabrón) se dieron cuenta de que la basura callejera debe levantarla el servicio de limpia municipal, vía barredoras. Así que... a otro hueso con ese perro... ¿o será al revés?

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domingo, 20 de febrero de 2011

Hay otro tipo de knockouts...

Julio César Chávez dijo ayer por la noche, en la transmisión de Box Azteca —donde, por cierto, el que no cae, resbala—, mientras narraban el encuentro de Nonito Donaire y el KO-chulito Montiel:

- "Le pegó un tremendo zurdazo de izquierda...

- Psí —dijimos todos—, así fue... un tremendo zurdazo de izquierda...

Y KO-chulito se fue a la lona, con lo que quedaba del juicio de Chávez, el gran campeón mexicano —como le llaman los jilguerillos baratos de TV Azteca...

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lunes, 14 de febrero de 2011

Poema de amor: "El más feliz de los chorritos...

Eres el tomate de mi más tierno hot-dog,

el vaho que me empaña suavemente los anteojos,

la rasquera que me agarra, allá abajo, en el talón,

la gasolina de mis últimos kilómetros.

...

Eres el six pack más helado del expendio,

la cama que me arropa, las garras que me cubren,

el primer rostro de la noche, cuando agarro el sueño,

y el frío que me agrede cuando me falta tu lumbre.

...

Eres el pasajero de mis sueños que hoy no compró boleto

y que tendrá que volver mañana a mi ventanilla

con el mismo rostro, las mismas manos y el mismo resto

que hace que me derrita como al calor la mantequilla.

...

Eres la canción que me gustaría bailar,

el trago de tequila que embriaga con sólo olerlo,

el comercial que me lleva hasta ti, el comercial

que se te parece, pero que no recuerdo.

...

Eres el último chorrito de orín por las mañanas,

el último, el más feliz de todos los chorritos,

el espejo que refleja esas ganas de ti, esas ganas

de ir hasta ti, sacudirte, estremecerte y quedar ahíto.

...

Eres, en fin, el total de mis carencias,

todo lo que pude ser y que no he sido

(y que no va a ser nunca, lo dice la experiencia:

al agua y al aceite juntarlos no han podido).

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Eres el tomate de mi más tierno hotdog,

Enamorarse es una chinga científica...

"Enamorarse apasionadamente es algo que va mucho más allá de un sentimiento. No se trata únicamente de un instinto básico, es un proceso cognitivo, intelectual y sofisticado", afirma, en conversación exclusiva con "Historias del lado sucio", Stephanie Ortigue, neuropsicóloga de la Universidad de Syracuse, en Estados Unidos, quien se especializa en ciencia cognoscitiva, electrodinámica cerebral y relaciones interpersonales.

Por su parte, Helen Fisher, antropóloga de la Universidad de Rutgers en EE.UU., señala también en exclusiva para esta bitácora electrónica, que en la atracción romántica actúan tres factores: el impulso sexual, los sentimientos de apego profundo y el amor romántico, que se manifiestan con "unas ansias intensas de lograr una conexión emocional que va más allá de una relación sexual, una fuerte motivación para conquistar a la persona que te atrae y que se convierte en obsesión".

A ver —como dijo el vouyerista asesino de mujeres de la vida galante allá en Londres; o sea Jack "El destripador"—: vamos por partes:

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Cuestión de química

"Generalmente la persona se enamora de alguien que se parece a sí mismo, que comparte su religión, valores e intereses, que tiene un nivel educativo y una apariencia similar y proviene del mismo entorno socioeconómico", dice la antropóloga, quien se dedica al estudio de la sexualidad humana y la formación de lazos entre parejas.

No obstante, argumenta Fisher, hay cuatro "personalidades biológicas" que determinan por qué unas personas se sienten atraídas a otras; es lo que se conoce como química entre una pareja.

La primera "personalidad biológica" incluye a gente que tiene altos niveles de dopamina, que se caracteriza por ser creativa, curiosa, arriesgada, energética, espontánea y flexible. Estos se sienten atraídos por quienes posen las mismas particularidades.

La segunda está integrada por aquellos que son sociables, tranquilos, ordenados, meticulosos, prudentes, tradicionales, que siguen las reglas y respetan la autoridad, lo que indica que poseen mucha serotonina. Ellos se fijarán en individuos que exhiban los mismos rasgos.

"Sin embargo, en las últimas dos, en las que predominan elevadas cantidades de testosterona o de estrógeno, ocurre lo contrario. Al primer grupo se le identifica porque son directos, decisivos, tercos, analíticos, escépticos y buenos con los números. Al segundo por ser idealistas, emotivos, intuitivos, dulces, fácil de tratar y buenos para comunicarse con los demás", señala.

Así, quienes tienen mucha testosterona buscarán a quienes tienen mucho estrógeno. Y viceversa.

Lo difícil de todo esto, digo yo, es saber cómo masca la iguana en este asunto del estrógeno y la testosterona, porque uno no va ahí por el mundo preguntándole a las chicas que le gustan: "Eit, ¿cómo andas de estrógeno...? o me imagino que Lady Gaga tampoco anda cuestionándole a los galanes qué ondas con la testosterona, ¿no?

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¿La clave del éxito en una relación?

Según la neuropsicóloga Ortigue, el área del cerebro que se encuentra sobre la oreja izquierda juega un papel crucial en el proceso de enamoramiento, pues allí se forma la imagen que la persona tiene de sí misma.

"Si alguien tiene baja autoestima o algún tipo de distorsión en cómo se percibe, probablemente terminará envuelta en relaciones amorosas negativas. Desórdenes como la anorexia, por ejemplo, reflejan como la persona maneja sus relaciones sentimentales. Por eso, quienes se quejan de no poder encontrar a su 'media naranja' deberían trabajar para mejorar lo que creen de sí mismas".

La psicóloga también comenta que el éxito de una relación amorosa tiene mucho que ver con la conexión íntima –no sexual necesariamente- y personal que se comparte.

"Cuando sientes que tu pareja te complementa y te hace ser una mejor persona, el amor crece. Pero en el momento en que crees que ya no puedes aprender más de él/ella, o piensas que ya sabes todo lo que tiene que ver con ese individuo, pierdes interés".

Y eso puede conducir a la infidelidad. "Buscas entonces a alguien que empiece a preguntar cosas interesantes de ti y viceversa. Te sientes atraído hacia esa persona, pero es un truco de tu cerebro porque en realidad tu motivación es seguir creciendo personalmente", indica Ortigue.

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Cuando las cosas no salen bien…

La rabia, el dolor y el aislamiento se apoderan del individuo cuándo se siente traicionado porque pierde una parte de sí mismo.

"Fuimos diseñados para establecer lazos y es muy hiriente que estos se rompan porque la persona en quien confiaste y en quien creíste te falló", dice a este lento y amoroso animal que soy, que siempre he sido, John Cacioppo, director del Centro para la Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago en EE.UU., quien durante 20 años ha estudiado los efectos de la soledad, las relaciones interpersonales y otras chaquetas.

Es entonces que en el cerebro se activan las áreas del dolor, y las mismas zonas involucradas en el dolor físico se manifiestan cuando la persona experimenta dolor emocional o social.

"Cuando la persona se siente sola –física o emocionalmente- se deprime, sufre de insomnio, se estresa, puede experimentar un aumento en su presión sanguínea y afectar la respuesta de su sistema inmunológico. En el largo plazo puede incluso afectar su capacidad cognitiva".

El proceso es muy similar cuando las personas son rechazadas o cuando se separan. Estudios realizados sobre el tema indican que las mismas áreas del cerebro que se activan cuando la persona se enamora, y que generan adicción y ansías desesperadas de estar con alguien, muestran actividad.

Esto quiere decir que, además del dolor que genera la situación, el sujeto sigue sintiendo una intensa fijación por quien no le corresponde.

"Las sensaciones que se experimentan en esos casos son muy fuertes y no desaparecen con rapidez. Las personas están heridas y quieren herir a otros, por eso no es nada agradable estar cerca de ellas. Los individuos se deprimen y se aíslan, y eso se vuelve contagioso", explica Cacioppo.

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Del Australopithecus al siglo XXI

Todos estos procesos mentales y emocionales ocurren inconscientemente. Los síntomas que la gente experimenta obedecen a que el cerebro se pone en estado de alerta porque se siente amenazado.

"Para nuestros ancestros, el peligro estaba en que solos no podían sobrevivir al ataque de depredadores en medio de la selva en la noche, por ejemplo. Por eso el cerebro desarrolló sistemas de protección como la imposibilidad de dormir corrido y profundo. Estos mecanismos permanecen en el cerebro en la actualidad, sólo que se activan por otras razones, como la soledad", afirma Cacioppo.

Fisher coincide con lo que ambos describen como "tiempo evolutivo". "El proceso mental que se activa cuando una persona se enamora es extremadamente poderoso, evolucionó hace millones de años y es importante porque permite que el individuo concentre sus energías en la pareja de apareamiento más conveniente".

La antropóloga señala que la prueba de que nuestro comportamiento actual es como el de nuestros ancestros es que las áreas que se activan cuando una persona se siente atraída hacia otra están debajo de la corteza cerebral más reciente que desarrolló el ser humano y es una de las más profundas en el cerebro.

Ambos especialistas señalan que, además, los procesos que han estudiado y les han permitido llegar a estas conclusiones están presentes en otros mamíferos.

Después de todo esto, al parecer en el amor hay mucha más ciencia de lo que se piensa...

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