Trova y algo más...

miércoles, 22 de julio de 2009

Entre el derecho y la razón...

Dice Lourdes Encinas Moreno sobre las pasadas elecciones:
Todos, han aceptado, o en algunos casos se han resignado, el resultado de esa decisión ciudadana.
Aún así, la incapacidad de aceptar la derrota de la élite gubernamental, quiere sepultar la voluntad de los sonorenses, iniciando un pleito por el que nadie, salvo ellos, quiere luchar.
A Roberto Ruibal Astiazarán, cabeza visible aún del PRI Sonora le toca ejecutar las órdenes de su jefe el gobernador Eduardo Bours, pidiéndole al Tribunal Estatal Electoral y de Transparencia Informativa que anule la elección en la que 975,014 sonorenses decidieron.
Porque no van contra los 39,815 ciudadanos que le dieron el triunfo a Guillermo Padrés Elías, van contra la voluntad de todos...
Algo que legalmente tienen derecho de hacer, y obligación de comprobar, pero no todo lo legal es legítimo...
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Y yo sólo agregaría esto: Tener derecho no necesariamente significa tener razón.
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Cómo evitar casarse con un imbécil...

Les diré algo, nada más no lo divulguen, ¿bueno? Resulta que anoche recibí una llamada telefónica del general Roger McCallister, alto mando del ejército norteamericano y mi amigo personal desde hace varios años, cuando trabajábamos juntos en un proyecto secreto en aquella fábrica de cortadoras de zacate en Phoenix, donde se dice que fueron detectados los prófugos de la ABC.
Según me dijo mi amigo el general, los altos funcionarios del ejército norteamericano están preocupados porque sus elementos armados fácilmente se emparejan y se desempatan (o sea, se casan y se divorcian, pues), casi como si fueran población civil. Y es que aunque, como todos sabemos, el army se crea el policía del mundo y Bush era el inquisidor Torquemada, también tienen su corazoncito.
Dice mi amigo que agobiado por la elevada tasa de divorcios que las guerras han traído consigo, el Pentágono decidió meterse a “casamentero” y, directamente, tratar de evitar que su personal se case con lo que llaman “un imbécil”, y para ello inventaron un programa en el que los capellanes de las fuerzas armadas estadounidenses (ya ven, dondequiera están estos faldilludos personajes) se propusieron la labor de enseñar a los soldados a elegir bien a sus futuros cónyuges y que su relación dure para siempre o hasta que se acabe el mundo, lo que ocurra primero. “Cómo evitar casarse con un imbécil”, se llama el programa de marras.
Mi amigo Roger me explicó que el programa, también llamado “Escoge un compañero”, es la continuación de la campaña “Construyendo familias fuertes”, iniciada en 1999, y que ha sido algo así como un fracaso.
El McCallister me dijo que “el army cuenta con 55 ministros de distintas confesiones religiosas dedicados exclusivamente a asuntos familiares. Esta formación es parte de su ministerio. Y es que tú sabes que los jóvenes a veces toman decisiones equivocadas y hay que tratar de que esto no ocurra”, mencionó a través del hilo telefónico.
Según el general, el programa “Cómo evitar casarse con un imbécil” parte del alto índice de divorcios registrado en el Ejército a causa de las campañas bélicas que Estados Unidos inició en Afganistán e Iraq, tras los atentados de septiembre del 2001.
“Las cifras son alarmantes –me dijo, y luego se oyó algo así como una lata de Budwaiser abriéndose, después de un silencio sospechoso seguido por un extraño sonido gutural y un ¡ahhh!, agregó–: de los más de 618 mil militares en activo que había en septiembre del 2001, se han divorciado desde entonces 95 mil, lo que representa el 15 por ciento”
Dice McCallister que una buena comunicación constituye uno de los elementos clave para un matrimonio con un militar, y que haga que la llama del amor no se extinga.
Yo nomás me quedé pensando, haciendo un cigarro de hoja, este tipo habla con una mezcla del rollo del Delegado Zero y del Menos Uno Calderón. Y para reafirmar mis pensamientos, me dijo la clave del programa: “crea rituales como desayunar en la cama con un crucigrama los fines de semana o salir un día de compras juntos; evita decir palabras ofensivas en medio de una discusión, o recuerda al cónyuge sus cualidades”.
Dice el Roger que ello ofrece a los soldados gringos una visión más extensa de la vida en pareja, lo que no quiere decir que de vez en cuando le pongan los cuernos a su pareja o a ellos mismos.
Bueno, el caso es que las palabras de mi amigo McCallister me hicieron pensar en algunas propuestas que bien pudimos haber puesto en consideración en el proceso electoral que acabamos de pasar y qye algunos todavía pretender alargar.
Y como las ideas no tienen dueño, en un arranque de lujuria parafrasiaríamos el nombre del programa y le llamaríamos “Cómo evitar que te engatuse un imbécil”, con el nomble fin de que ya se acabe el teatrito y todos nos pongamos a picar piedras... o lo que haya que picar, digo joe.
De entrada, habría que convocar no al ejército de Estados Unidos, sino al ejército de desharrapados que somos, que siempre hemos sido bajo el mismo sol, en la misma ciudad y con la misma gente (ah, no: esta es una canción, sorry), y divorciarnos de a tiro de muchos de los políticos que andan por ahí todavía después de haber prometido las destas de la virgen, sin decirnos bien a bien cómo le harán para bajar el precio del gas, de la electricidad y de todo lo que van a bajar, siempre y cuando no se ponga en riesgo la dignidad o la integridad física.
Y es que de verdad no necesitamos que vengan a decirnos qué nos duele como sociedad. ¿Acaso no se habrán dado cuenta que el dolor lo sufrimos nosotros, los ciudadanos, y que ellos lo único que hacen es retórica sin filosofía? ¿Acaso no les dirían sus brillantes asesores que no necesitamos más dosis de demagogia barata sino hechos, mínimos tal vez, pero hechos al fin, sin necesidad de mercadotecnia, gastos millonarios y cultivo de la imagen de unos cuantos para seguir montados en el macho del poder?
Yo no sé. Lo único que pienso ahora mismo es en el programa “Cómo evitar que te engatuse un imbécil”, y la manera en que toda la sociedad civil pudiera darle forma, como debe ser. Porque no se vale que todavía estén perjudicándonos la existencia.
En serio: no se vale...
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A ver, chamacos...

Son seis los argumentos que el PRI presentó ayer, para solicitar la impugnación de la elección a gobernador del estado de Sonora. El presidente del tricolor del Estado, Roberto Ruibal Aztiazarán, señaló como irregularidades:
77,206 spots de radio y televisión a favor de Acción Nacional.
Contratación de spots de radio y televisión directamente por el PAN.
El PAN rebasó el tope de gastos de campaña, que se estableció en 44 mdp, pues aseguró que los blanquiazules gastaron 62 mdp.
En 900 casillas hubo más votos que gentes que fueron a votar: en las urnas se depositaron 14 mil votos de más en favor del PAN.
Cuando menos hay 10o casillas en las cuales cuando menos uno de los funcionarios no corresponde a su sección electoral.
200 presidentes de casilla renunciaron uno o dos días antes de las elecciones, y eso es demasiado extraño.
Operación Bingo para la inducción del voto a favor del PAN.
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Bueno. Según Ruibal Astiazarán, con todo lo anterior, si procede, se puede anular la elección y repetirla. Dijo que hay antecedentes, y puso como ejemplo Colima, donde se anuló una elección aun cuando el ganador tenía una diferencia a favor de casi 7 puntos porcentuales, y aquí fueron 4.
Lo que no dijo Roberto es que en todos los casos que en México se ha anulado y repetido la elección para gobernador, ha vuelto a triunfar el mismo candidato. El mismo.
O sea...
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martes, 21 de julio de 2009

¿Me estás oyendo, inútil...

Seguramente muchos de Ustedes sabrán cómo son las cosas: comienza uno y los compadres con una cervecita los sábados como a las cuatro, y después la tarde empieza a bostezar como para darle hilo al tiempo y luego cae con la rapidez de un papalote con la cola enredada en los tirantes de la nostalgia; un minuto más tarde la noche abre sus alas de cuervo sobre todos aquellos bohemios de corazón de poeta y las cosas se cubren de una aura como de filosofía tercermundista donde todo se puede arreglar en menos de quince minutos… todo, menos lo importante, igual que ya sabemos qué y quién.
Al caer el último out de la tarde, uno mira alrededor sólo para darse cuenta que en torno de aquella mesa como de cantina nada más queda uno y los compadres, porque aquellas tarde sabatinas son como los barcos a punto de naufragar: se salvan primero los niños y las mujeres, quedando al final los hombres para ver qué pueden rescatar de lo que queda del sábado, que no será nunca mucho: por eso, aunque las esposas y los hijos no lo entiendan, quedarse hasta el último instante antes del naufragio finsemanesco tiene un algo como de heroísmo incomprendido que a veces dan ganas de llorar: “Y, órale, compadre, échese otra pa’guantar la incomprensión…” (bueno, snif).
El caso es que no fue hace mucho que en una de esas tardes de heroísmo, mis compadres y yo terminamos filosofando sobre cuál situación es la que nos hace sentir (más) inútiles, y por ahí se fue una discusión bizantina que casi terminaba con los santos que doña Olga tiene por dondequiera y que en el fervor sabatino pusimos a temblar en nuestro propio temblor, que más bien parecía un baile producto de una mezcla de calentura de Fiebre del Nilo con una conga de Celia Cruz: “Todo aquél que piense que la vida es desigual…”
No diré nombres, no tiene caso porque nomás tengo tres compadres, y los tres son, como diría Machado: en el buen sentido de la palabra, buenos, aunque cuando se les suben los grados Gay Lussac (que, según dicen, no era gay) se vuelven como el Mister Hide de la Apolo, con cuernos (ellos sabrán las historias que les cuentan en sus respectivas casas), garras y todo lo demás que convierte a un hombre cualquiera en un monstruo notable.
En fin, el caso es que uno de mis compadres, el que soñaba que era rey, ya metidos en el terreno de las confidencias, manifestó lo siguiente (“Escriba ahí, Secretario”, como si estuviéramos en la Tremenda Corte de Tres Patines): A mí me entra la inutilidad cuando quiero hacer cuchi-cuchi con mi mujer y de repente se me achicharra el bulbo, señaló con una metáfora poco apropiada para el momento. No sé qué me pasa, a lo mejor ya entré al creciente grupo anónimo que Pelé quiere rescatar con pastillitas para que uno haga el chaca-chaca con chilenas, palomitas y medias tijeras, y después se bañe con una chifladera de gusto y contento, como si Padrés lo hubiera invitado a participar en el equipo de transición, agregó cuando puso el tema sobre la mesa de las discusiones.
Otro de los compadres, el que soñaba que en el mar sobre una barca iba a pescar, dijo simplemente que él se siente inútil cuando escucha las canciones de Paquita la del Barrio, sobre todo cuando ella suelta la arenga con la que el pélida Aquiles le solicitaba las alpargatas a su fiel ayo Patroclo: “¡¿Me estás oyendo, inútil?!”. N’ombre, dijo aquella tarde el compadre: si cuando Paquita la del Barrio grita “¿Me estás oyendo, inútil?” hasta se me hace que estoy escuchando a mi vieja cuando me pregunta que si por qué llegué tarde o quién era esa que me habló por teléfono el martes o cuándo voy a pedirle el aumento de sueldo al baboso de mi jefe (como si fuera tan fácil… ser baboso): “De veras que hasta me siento rata de dos patas, dijo el compadre y después se empinó el vaso y lueguito desalojó el bazo.
Yo (que ni soy el más pequeño de los tres ni tampoco soy el mejor futbolista del mundo, aunque en el dribling me defiendo) nomás les dije que lo que me hace sentir el ser más inútil de la tierra es cuando salgo del supermercado y el estacionamiento está más vacío que mi declaración de impuestos y en ocasiones que mi ¿cerebro?, viene un individuo a colocarse detrás del carro para señalarme, silbato en ristre, que puedo salir sin miedo y hace las veces de controlador de tráfico aéreo, con los brazos estirados y toda la parafernalia necesaria.
En serio que ni queriendo podría chocar con algo porque no hay nada que pueda golpear, a no ser el mismo individuo que va y se coloca justo en el centro de la defensa trasera del ex onapafo, como torero venido a menos que sale a hacerle la faena a un par de monedas…
De veras, en ese momento me siento el individuo más inútil del universo, aunque mucho no me falta... en serio...
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¿Qué significa eso, Willis...

El PRI va por el dinero
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Rápidamente, sin ambages, ya salió lo que quiere el PRI: más dinero para los gobiernos estatales y menos para el federal.
Y como el dinero es poder, estamos hablando de fortalecer, aún más, a los gobernadores de los Estados en detrimento del poder presidencial.
Así de sencillo.
Es el precio de la victoria del PRI y de la derrota del PAN en las pasadas elecciones.
Uno de los objetivos principales de los gobernadores priistas en los comicios del domingo fue colocar la mayor cantidad posible de alfiles en la Cámara de Diputados para apropiarse de más partidas del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).
Como se dice coloquialmente: iban por la lana.
Y ahora, con más diputados, con una mayoría absoluta junto con el Verde, tienen el poder para conseguirla.
Incluso, si suben a la coalición a los tres partidos de la izquierda, la oposición en su conjunto podría imponer el PEF sin posibilidad que el Presidente lo pueda vetar.
Entrevistados por Reforma, tres futuros diputados (Francisco Rojas, David Penchyna y Jesús Alberto Cano Vélez), quienes presumiblemente se encargarán de los aspectos económicos por parte del PRI, dieron a conocer lo que buscará su bancada.
Primero, “agilizar el gasto público para terminar con los subejercicios”.
Traducción: obligar al gobierno federal a que no les jinetee el dinero a los gobernadores como una forma de presión política.
Segundo y más importante: “aplicar recortes para evitar el dispendio en gastos innecesarios, así como descentralizar programas y potestades, para beneficiar a los estados”.
Traducción: quieren quitarle al gobierno federal el control del gasto en partidas políticamente importantísimas.
¿Cuáles? Dice Cano Vélez: “Los programas federales de combate a la pobreza como Oportunidades, Seguro Popular y Adultos Mayores”.
Se trata de un viejo sueño de los priistas.
Cuando se empezó a hablar de la reforma energética, el senador Manlio Fabio Beltrones puso en la mesa de negociación esta posibilidad que fortalecería a los gobernadores en detrimento del Ejecutivo federal. Pero el presidente Calderón no estuvo dispuesto a asumir este costo a cambio de una reforma energética. Entendió que, sin dichos fondos de alta rentabilidad electoral, el PAN quedaría debilitado frente al PRI.
Pero ahora, desde la Cámara de Diputados, con la posibilidad de aprobar el PEF, los priistas van a tratar de hacer realidad su sueño: controlar la chequera de los programas de política social. Si la obtienen, ¿quién podrá pararlos rumbo a 2012?
Los legisladores entrevistados también hablan de fortalecer el servicio profesional de carrera en el gobierno federal para “impedir que siga como una agencia de colocación partidaria”.
Traducción: van a tratar de comenzar a sacar, desde ahora, a los panistas del control del gobierno federal.
Más aún, “existe la intención de desaparecer las delegaciones de secretarías como la de Agricultura y Desarrollo Social, que no sólo duplican funciones, sino que obstruyen el ejercicio del gasto”.
Otro viejo sueño priista: que no haya presencia federal en los estados en áreas de gran potencial clientelista como son los grupos campesinos y los más pobres entre los pobres que reciben subsidios gubernamentales.
Esto en cuanto al gasto.
Ahora bien, en cuanto a los ingresos, los priistas son más silenciosos.
Evitan hablar de cómo van a financiar el creciente déficit en las cuentas públicas producto de las caídas en la renta petrolera y en la recaudación tributaria.
Eso sí, hablan de eliminar el IETU y de oponerse a un IVA generalizado que incluya alimentos y medicinas.
Todo indica que los priistas, en el mejor de los populismos de antaño, están pensando en aumentar significativamente la deuda pública.
Desde el Congreso, los priistas van a tratar de apropiarse del dinero público y con ello fortalecer su poder y aumentar las probabilidades de regresar a Los Pinos.
La pregunta es cómo van a reaccionar el Presidente y el PAN frente a esta postura.
Traducción: quieren quitarle al gobierno federal el control del gasto en rubros políticamente importantísimos.
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Juegos de Poder. Leo Zuckermann
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¿Y dónde queda entonces toda la retórica priista basada en el bienestar de la gente y los mejores niveles de vida para los mexicanos más pobres?
Traducción: ¿Qué significa eso, Willis?
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lunes, 20 de julio de 2009

Así no vale...

Duro, muchachos: de lo perdido lo que aparezca...

La luna es una pequeña gota de semen solar...

Y ahí sigue: flotando como si nada...

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Tierra - Luna

(Variaciones sobre un tema de Boris Vian)

Mario Benedetti / Alberto Favero

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Cuando me canse de escuchar

llantos de niños en la brisa.

Cuando me canse de mirar

pueblos que apenas son cenizas.

-o-

Me iré con lluvias estrelladas

que son diamantes en el barro,

glacial cometa de miradas.

Viva la noche y desamarro.

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Y con estrellas, miel y flores,

que son rubíes y topacio,

tendré el silencio en los albores

del infinito eterno espacio.

-o-

Cuando me canse de la lluvia

y de la sangre y de la guerra.

Cuando me canse de esta tierra

me mudaré a la luna rubia.

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Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

me pongo hoy las alas de oro

y cielo arriba cual meteoro

me voy.

Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

atrás quedó la suerte perra,

atrás los muertos y la guerra.

Adiós.

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Así que ahora no te asombres

si desde esta luna hueca

me burlo de la tierra seca

y de los pobres tristes hombres.

-o-

Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

adiós ciudad, mi corazón,

globo tullido de aflicción.

Me voy.

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Cuando me canse de esperar

a los indómitos que huyen.

Cuando me canse de soñar

sueños que siempre se concluyen.

-o-

Me iré otra vez, inoportuno,

y apostaré por el que pierde

y volveré cuando ninguno

me necesite ni recuerde.

-o-

Y con el tímido derroche

de una paciencia vengadora

tendré las dudas de la noche

sin las respuestas de la aurora.

-o-

Cuando me canse la rutina

de que me ultrajen y me roben.

Cuando me canse de esta ruina

me mudaré a la luna joven.

-o-

Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

me pongo hoy las alas de oro

y cielo arriba cual meteoro

me voy.

Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

atrás quedó la suerte perra,

atrás los muertos y la guerra.

Adiós.

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Alguna vez mi vida quieta

verá estallar en el pasado

mi triste y cándido planeta

que se creyó civilizado.

-o-

Oh, Tierra-Luna, Tierra-Luna,

mundo caótico y podrido,

desde aquí arriba me despido.

Adiós.

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