Ni modo: hay monas que ni vistiéndose de seda dan el gatazo.
Ni con Photoshop.
En serio.
Y el plumaje de Laura Bozzo es de ésos...
¡Que pase el mono desgraciadoooooooooooo....
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No es que las historias cotidianas sean las más difíciles de vivir: se dice que son las más difíciles de contar... por eso estamos aquí. Compartamos esas historias. (armando.zamora@gmail.com)
En el “Diccionario de Expresiones Mexicanas para Argentinos”, compilado por Emilio Roberto Petersen, y publicado en noviembre de 2007, se señala que el español es la lengua común para gran parte de Latinoamérica. Sin embargo, cada país o región suele incorporar al uso cotidiano palabras novedosas, o modifica el significado de las ya existentes.
Se crean además frases o expresiones tan particulares, que a veces sólo se las comprende bien dentro de una zona geográfica, y aun dentro de un grupo social o rama de la actividad humana.
Peterson agrega: "Es objeto de polémicas decidir si estas creaciones populares degradan o enriquecen al idioma español o castellano. Soy de los que piensan que sólo las lenguas muertas dejan de crear nuevas palabras o variar su significado. Me resulta innegable que los modismos y el lenguaje popular contribuyen a nutrir la identidad cultural de cada pueblo".
México ha sido escenario de un complejo proceso social de intercambios culturales a lo largo de su historia. Allí, el uso popular del idioma que los conquistadores europeos comenzaron a imponer hace más de 500 años, también lo fue modificando. Se ha creado así un sinnúmero de palabras o expresiones que hoy son ya típicamente mexicanas.
Los equívocos expresivos o en la comunicación (que no es lo mismo y punto) se han multiplicado por la intensa comunicación a través de la telefonía celular, la televisión por satélite y la Internet. Nunca la humanidad ha tenido semejante posibilidad de contacto oral o escrito a través de la distancia. Aquellos que hablan, se observan o chatean a través de la red, conocen muy bien las dificultades y sorpresas que aparecen al trasponer todo tipo de fronteras en el uso del idioma común.
Y, bueno, todo este rosho (así le dicen los argentinos al rollo) no académico viene a colación porque he leído una nota en un diario local de la localidad localmente de aquí, en la que invitan a un torneo de cacería de guajolote.
Dice la nota de marras que para promover el turismo cinegético y la convivencia entre los deportistas y sus familias, el ayuntamiento de Yécora (risueña población enclavada en la sierra sonorense, dirían los mamones), en coordinación con dependencias estatales, llevará a cabo el "Torneo Internacional de Cacería de Guajolote".
El evento tendrá una duración de dos días a partir del 13 de mayo. El cazador que obtenga el primer lugar se hará acreedor a un premio económico de 100,000 pesos.
Digamos que hasta aquí todo va bien, peeeeeerooooo... me asalta la duda sobre el término “guajolote”, ya que el mencionado “Diccionario de Expresiones Mexicanas para Argentinos” dice a la letra que:
“Hacerse guaje es no darse por aludido, hacerse el boludo, el perro puto, desobligarse de algo, simular desconocimiento, no hacerse cargo, hacerse guajolote, pendejo, pato o buey", lo que por extensión nos lleva a que “guajolote” es sinónimo de “pendejo”, y entonces sí: ¿quién cazará a quién en ese torneo?, ya que de por sí un cazador que no caza para alimentarse es un soberano animal, pendejo, buey, pato y todos los sinónimos que se le ocurra al gentil auditorio; es decir, caza por diversión nomás.
También en el habla popular se le denomina “guajolote” o “guajolotón” al individuo varón de edad avanzada que no tiene pareja femenina permanente (a los que tienen pareja varón se les dice de otra forma que no pondré aquí por respeto a la diversidad sexual).
Y siendo en Yécora la cacería, y estando en Yécora el escritor Sergio Valenzuela, mi gran amigo mañuel (quien para decirlo de manera eufónica, ya está más que entrado en años y no se le conoce adláter femenina permanente), ya me lo imagino preguntándole a los dioses del Olimpo: “¿Y a mí por qué me van a cazar...?”
Que conteste el gato de las pilas Ray-O-Vac... para estar a tono con la antigüedad clásica...
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En febrero de 1979, cuando el gobierno de Jimmy Carter estaba obsesionado con hacer de México la reserva estratégica energética del imperio, Carlos Fuentes publicó un memorable artículo en The Washington Post titulado: “¡Escucha, Yanqui! México es una nación, no un pozo de petróleo”.
32 años después, Fuentes podría redactar la secuencia de ese clamor: “¡Escucha, Yanqui! México es una nación, no un pozo de cadáveres”.
Pero mentiría.
Las crónicas e imágenes de las narcotumbas descubiertas en Tamaulipas y otros estados, retratan la verdad de una nación que recorre el mundo a través de los medios impresos y electrónicos, y de las redes sociales cibernéticas.
Espectáculo desgarrador e indignante que ninguna sociedad civilizada debería tolerar.
El fin de semana, The New York Times, flamante recipiente de dos premios Pulitzer, publicó en primera plana una enorme fotografía a colores de trabajadores sin rostro, vestidos de blanco inmaculado, sustrayendo camillas con muertos envueltos en bolsas de plástico negro de un tráiler. Su destino era la saturada morgue de Matamoros.
El diario acompaña el retrato de los cuerpos inmóviles de San Fernando con un artículo que recrimina la incapacidad del gobierno de Felipe Calderón para controlar la violencia y hacer frente a esta nueva crisis sin precedente.
“La aparición de las narcofosas, y la desesperación de cientos de familias que buscan entre los cadáveres a familiares desaparecidos, ha reforzado la percepción que las autoridades mexicanas han tratado de disuadir con mayor desesperación: que partes del norte de México, incluido casi todo Tamaulipas, han sido tomadas por los grupos criminales desde hace algún tiempo”. Para el gobierno de Calderón, dice el diario, pocas cosas son más irritantes que escuchar a las autoridades estadounidenses decir que el Estado mexicano ha perdido partes del territorio a manos de los criminales.
Los pozos de cadáveres, cuyo número aumenta a medida que pasan los días, proyectan la imagen de un México con víctimas anónimas desparramadas como basura por todas partes.
The Washington Post reportó que el descubrimiento de las fosas “cimbró” a Calderón y abrió un “nuevo capítulo” en la brutal guerra que, alentada por el gobierno de EU, declaró hace cuatro años.
Ambos diarios describen el reino de terror impuesto por Los Zetas, de tal manera que no hay periódico local, informan, que se atreva a publicar las fotografías de los presuntos culpables de la macabra orgía de San Fernando.
Ese peligroso vacío informativo está siendo llenado, para bien o para mal, por los blogs.
Un ex policía y ex marino texano, que encubre su verdadera identidad bajo el seudónimo “Buggs” (loco, en la jerga del bajo mundo), es el fundador de Borderland Beat (borderlandbeat.com), popular blog que casi nada censura y que mezcla videos y fotografías macabros con información dura de fuentes reconocidas.
El fin de semana subió los retratos de los presuntos asesinos de San Fernando que la prensa mexicana no se arriesgó a difundir.
Para los cibernautas estadounidenses, tiene el atractivo de estar escrito en inglés, a diferencia del Blog del Narco, lo que lo ha vuelto una fuente de referencia obligada de policías, oficiales de procuración de justicia, militares y el público en general, particularmente en los estados fronterizos.
En su presentación, Borderland Beat dice que el blog busca “darle perspectiva” a los temas que determinan la complicada vecindad con México bajo el entendido “de que las actividades de un lado afectan al otro”.
Los reporteros del blog, identificados como El Viento, Tianguera, Huero, RiseMakaveli, Ovemex, Pancho y La Adelita, operan en Texas, California, Chihuahua, Tamaulipas y hasta Colombia. Entre sus fuentes destacan autoridades locales.
En agosto de 2010, cuando se descubrieron 72 cadáveres de inmigrantes en Tamaulipas, el entonces gobernador estatal Eugenio Hernández dijo: “Debe de haber fosas en muchas partes de Tamaulipas y del país”.
A no ser que el priista haya sabido algo que el resto no sabíamos, hoy sus palabras son de profeta de malos augurios: con 5,397 personas desaparecidas desde 2006, según la CNDH, ¿cuantas fosas más aparecerán?
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Por Dolia Estévez / El Semanario
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Un refrán popular hindú dice: "Tener una hija es como plantar una semilla en el jardín de otra persona".
Una frase que no hace más que recoger la dura realidad de la India, país castigado por el feticidio femenino generalizado durante dos décadas en las que han perdido a más de 10 millones de niñas.
Allí nadie quiere tener hijas, ni los ricos ni los pobres; y las madres abortan una y otra vez hasta concebir un varón. A pesar de la ilegalización de los abortos 'selectivos' y de las continuas campañas del Gobierno —la última medida anunciada pasa por una ayuda monetaria de 3.000 dólares por niña—, nadie tiene una solución capaz de terminar a corto plazo con esta tragedia y en algunas aldeas del norte del país ya se ven afectadas miles de familias que no consiguen novias para sus hijos.
La preferencia por los hijos varones está provocando un gravísimo déficit de mujeres en todo el país. Si en Occidente el número de féminas supera al de varones al menos en un 3%, en la India hay un 8% más de hombres que de mujeres, y ya ha surgido una generación de adultos que son incapaces de encontrar esposa, lo que está provocando un creciente descontento social.
Existe una relación entre la proporción de sexos y la incidencia de delitos violentos perpetrados por grupos de hombres jóvenes llenos de testosterona que se dedican al saqueo y a sembrar el caos.
Incluso, un líder local del estado de Haryana equiparó la falta de mujeres casaderas con la escasez de cereales y hambrunas.
Un símil acertado, si tenemos en cuenta que se está extendiendo la práctica de traficar con mujeres de las zonas pobres —en muchos casos, niñas— para casarlas con los jóvenes 'desesperados', y adinerados.
Así, algunas familias humildes de Bihar, West Bengal y Madhya Pradesh reciben alrededor de 10,000 rupias (unos 3,000 pesos mexicanos) por una hija que será sometida a trabajos forzosos y tratada como esclava sexual una vez que contraiga matrimonio.
¿Podrán por fin la India proporcionar a sus niñas las opciones que sus propias madres nunca tuvieron? No lo sabemos.
No sabemos siquiera qué pasará con las niñas que nacen en estados sumamente pobres de México, como Oaxaca y Chiapas, en los que se dice que por menos de 3,000 pesos se pueden “comprar” niñas para llevárselas al norte y convertirlas en empleadas domésticas esclavizadas para siempre.
O, bien, detener los camiones donde viajan mujeres indocumentadas —que buscan llegar a los Estados Unidos— para secuestrarlas y prostituirlas por nada.
Eso pasa en México.
Y quien diga que no es cierto, miente, señaló José Narro, el rector de la UNAM, al referirse no sólo a este fenómeno, sino a todas las irregularidades que pasan en México mientras las autoridades están de vacaciones...
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Leí esto y me pareció curioso, tanto que creo que es un buen tema como para compartirlo.
La nota dice: Tiene 25 años. No estudia (aunque está matriculado en Derecho) ni trabaja, es lo que se conoce como un joven 'ni-ni'. Sus padres lo mantienen y le pagan la letra del auto; pero les demandó porque quería una paga mensual de 400 euros. El juez malagueño que ha juzgado el caso acaba de fallar en su contra y le da un plazo de 30 días para que abandone el hogar familiar, según publica lasprovincias.es.
La sentencia del Juzgado de Familia número 5 explica que el joven tiene habilidades suficientes para trabajar. Además, el chico tiene conocimientos sobre inversión en Bolsa, por lo que cuenta con más posibilidades que otros para establecerse por su cuenta y ser independiente.
El joven no lo creía así cuando demandó a sus padres porque quería un aumento de su asignación mensual y éstos se negaron. La convivencia en la familia se había visto muy deteriorada debido a los continuos conflictos con este hijo que maltrataba psicológicamente e insultaba a sus padres, como ha quedado demostrado durante el juicio, gracias al testimonio de otro de los hijos de la pareja.
El juez ha rechazado las reclamaciones del joven y le ha recriminado su comportamiento "insostenible, que los padres no están obligados a soportar"; aunque para ayudarle en su proceso de emancipación ha establecido que sus padres le paguen durante dos años una asignación de 200 euros mensuales.
El joven tiene un mes para buscarse un alojamiento y tomar conciencia de que a partir de ahora deberá ser autónomo e independiente.
Créalo o no, ésta no es la primera vez que un joven demanda a sus padres porque cree que su paga es insuficiente.
Una joven universitaria de Lugo (España) demandó a sus padres el pasado verano porque quería recibir 800 euros al mes, en lugar de los 600 que le daban y que, según ella, no eran suficientes para cubrir sus necesidades. El juez rechazó su caso.
En 2007, un joven sevillano de 22 años también llevó hasta los tribunales a sus padres que se negaron a subirle la paga. El chico, que vivía en el hogar familiar, recibía 150 euros mensuales a pesar de que su padre estaba en el paro y cobraba un subsidio de 700 euros.
En esa ocasión también el juez falló en contra del demandante, argumentando que el chico recibía una cantidad "proporcional y generosa para cumplir las necesidades indispensables", teniendo en cuenta los ingresos de la familia, aunque recogía la obligación de los padres de pagarle la matrícula en la Universidad y de sufragar con 150 euros anuales la compra de libros y material escolar.
Ni hablar, en este mundo posmoderno que ha generado nuevas situaciones y ha creado circunstancias humanas que han pervertido las relaciones entre las personas, todos debemos ajustarnos a las nuevas reglas, nuevas leyes y nuevas maneras de mandar (o que nos manden) al diablo por mucho menos que una pensión mensual…
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Dice Marcelo Justo que para pasarla bien no hay nada como los estudios científicos que salen cada día señalándonos qué es bueno y qué es malo para la salud, qué hay que comer y qué no, si las mujeres mueven las caderas porque están ovulando o no, si los sonorenses somos malhablados porque somos hijos de la cultura del esfuerzo o no, si es malo o no enamorarse de dos gallinas y una chivita de ojos tiernos al mismo tiempo, si el mucho calor influye en el mucho consumo de cerveza, si la mucha lectura es un rasgo de inteligencia o no, si es mejor tender a subir que subir a tender… en fin… como dicen: en la variedad del tratado está el gusto…
Pues resulta que ahora un nuevo estudio dice que las mujeres con muchas curvas son más inteligentes que las que no las tienen. Sí: leyó usted bien; según esto, las mujeres que nos inducen a pensar cochambrosidades clasificación R son más inteligentes que las modelos de pasarela y las representantes de la generación XL… Así como lo oye… mjú…
He leído, pues, que una investigación encabezada por el Dr. Óscar Polacas© Holguín, de la Universidad de Zoonora, que contradice la idea imperante de que “a más curvas femeninas, más estupidez cierta”, lo que supone otro mito igualmente sin sentido.
Y es que según el Dr. Polacas©, las mujeres con cintura de avispa y pechos montañosos (¡guácala!) son más inteligentes que las que no tienen esta distribución física de sus figuras.
El problema es que a usted y a mí, amigo lector, sin formación científica alguna (y me imagino que a la enorme mayoría de los varones del barrio), seguramente lo último que nos interesa encontrar en una chica con los atributos descritos es que su coeficiente intelectual sea superior al de Brozo, por lo que tomamos uno de dos caminos, a saber: a) No nos acercamos a esa chica porque no hallaremos en ella la retroalimentación necesaria para nuestras inquietudes intelectuales, esas que separan a los hombres de los futbolistas, por lo que dejamos que la mujer aquella pase a nuestro lado mientras una lágrima rueda de nuestros ojos, o b) Nos abrazamos de aquella escultura femenina mientras la sudoración delata el temor, la inseguridad propia de quien la tenía, era suya y la dejó ir, como diría sabiamente el Perro Bermúdez…
Pero los científicos, empeñados como están siempre en desquitar su sueldo y de paso hacer puntos para ingresar al SNI, saben que hacer este tipo de investigaciones para demostrar asuntos que lindan lo inverosímil es importante para que los laboratorios tengan ganancias millonarias al provocar que las mujeres (y muchos hombres, que la belleza no respeta sexo) hagan todo lo posible para cultivar curvas, redondeces y cumbres maravillosas, por lo que en el estudio de marras se hicieron pruebas entre unas 16 mil mujeres y hallaron una ligera diferencia de inteligencia a favor de las mujeres con caderas bien marcadas y cintura que cabe en una mano, e incluso a favor de sus hijos, que salieron más inteligentes que los de las mujeres de cuerpos resbaladizos de tan delgado.
Bueno, pero ¿de dónde viene esta conclusión? Según el hermosillense, lo que pasa es que las caderas y los muslos tienen ácidos grasos Omega 3 que contribuyen a alimentar el cerebro de la madre y de sus hijos. Y entre los ejemplo que sacaron a relucir está el de la bellísima actriz Rachel Weisz (The Mummy), quien se graduó en Cambridge antes de ir a Hollywood y ganar un Oscar, lo que no necesariamente sea prueba de un alto índice de coeficiente intelectual, pero esa es la base que pusieron los investigadores para establecer la inteligencia en esta actriz, que acá entre nos (y se los digo en confianza porque ya sé que no lo andarán divulgando) a mí no me parece que tenga unas caderas estruendosas ni un pechamen fabuloso… es más, hasta podría aventurar la teoría de que en las caderas y muslos su Omega apenas llega al 1.5, y me estoy poniendo generoso…
Sin embargo, en nuestra surrealista región 4 tenemos al menos dos ejemplos de mujeres con los atributos estudiados por los gringos en cuestión, y que sus palabras dan idea exactamente de lo contrario de aquello que dijeron los investigadores: ¿Recuerdan a Ninel Conde, esa mujer edecán de televisión metida a bailarina, cantante y conductora de programas en Televisa…? ¿Recuerdan que está llena de bolas y más bolas? Pues fue ella quien dijo que le daban pena los miles de muertos provocados por el tsurimi en Indonesia…
¿Y quién no conoce a la colombiana Shakira, esa cantante con voz de falsete, igualmente con el cuerpo lleno de bolas como si hubiera sido víctima de un ataque de abejas africanas? Pues cuando le preguntaron cuál era el lugar al que le gustaría viajar y por qué, ella contestó con todos sus discos de oro: “A Roma, porque es la tierra donde nació nuestro Señor Jesucristo…”
El caso es que hay muchos ejemplos aquí y en China que le dan al traste a aquella conclusión de que entre más curvas mayor inteligencia. A mi parecer, la inteligencia se cultiva de muchas maneras, pero no creo que una de ellas sea hacer bicicleta para los muslos y la cadera, ni ajustarse una correa para apretar la cintura, ni extirparse costillas para parecer avispa, ni ponerse cremas y embarres para que crezcan aquellas glándulas mamarias tan necesarias para alimentar a los bebés y a uno que otro viejunote destetado que cruza despistadamente por la llanura de los cuarenta arrastrando su frustración mamaria.
Los expertos dicen que los mayores beneficios del Omega 3 tienen que ver más con la salud cardiaca que con otra cosa, así que si estamos de acuerdo con esa tradición iconográfica que nos rebasa, más que potenciarnos la inteligencia, nos vuelve más generosos en el amor, lo que no es necesariamente malo ni está peleado con la inteligencia. Digo Joe…
Estoy convencido que la inteligencia en hombres, mujeres y simios se cultiva desde niño y empieza con el simple acto de imitar a los semejantes, de ahí que los hábitos hay que infundirlos poniendo el ejemplo: Si queremos que un niño lea, nosotros tenemos que leer. Si queremos que un niño sea inteligente, estamos obligados a ser inteligentes y a conducirnos con inteligencia para que el niños nos imite. Al tiempo, esos niños desarrollarán la inteligencia de acuerdo a su bagaje cultural, porque de otra manera no se puede.
Si los resultados de esta investigación fueran ciertos, entonces habría que rediseñar los conceptos educativos, científicos y culturales, tumbar los bustos de Colosio de todo México y levantarle un monumento en medio del Zócalo a Sabrina Sabrok, a quien habría que rebautizarla como la Einstein de nuestro tiempo… claro, si aquello fuera cierto, pero detrás de aquellas montañas de silicón y piel, vasos sanguíneos, músculos torácicos, nervios, tejido adiposo y tejidos productores de leche, Sabrina ha demostrado que el Omega 3 sólo le ha funcionado para querer poseer el récord Guinnes de los senos más grandes del mundo… y ahí la lleva: cada uno de sus pechos pesa 3.5 kilos, lo que traducido a inteligencia, es demasiado.
En un descuido y se provoca un infarto cerebral… y adiós récord Guinnes… mmm…
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Chesterton, ese genial maestro contemporáneo de la paradoja y del sentido común, se sorprendía de lo absurdo de un mundo como el nuestro, que valora socialmente más la actividad de un educador que enseña la regla de tres a cincuenta alumnos que la de una madre que enseña a su hijo todo sobre la vida.
Todo el énfasis sobre la importancia de la educación para el progreso de un pueblo, los acalorados discursos de nuestros políticos sobre la necesidad de reformar permanentemente la educación para hacerla más efectiva, los aumentos de la partida de Educación en los presupuestos anuales, son palabrería hueca o argumentación inconsistente cuando casi nada ayuda a fomentar la dedicación de tiempo y de calidad a la forma más universal de educación, la educación privada en el hogar, pues comparada con ella, la educación pública en la escuela puede resultar estrecha y limitada.
Y es que, en efecto, “el educador trata generalmente con una sola sección de la mente del estudiante —afirma Chesterton—, mientras que los padres tienen que tratar no sólo con todo el carácter del niño, sino también con toda la carrera del hijo”.
Solemos olvidar que es más grande y más sacrificada la posición de los padres que la del maestro, como lo dice con ironía el escritor inglés (Chesterton, pues): “Todo el mundo sabe que los maestros tienen una tarea fatigosa y a menudo heroica, pero no es injusto con ellos recordar que en este sentido tienen una tarea excepcionalmente feliz. El cínico diría que el maestro tiene su felicidad en no ver nunca los resultados de su propia enseñanza. Prefiero limitarme a decir que no tiene la preocupación sobreañadida de tener que estimarla desde el otro extremo. El maestro raramente está presente cuando el estudiante se muere. O, para decirlo con una metáfora teatral más suave, rara vez se encuentra ahí cuando cae el telón.”
Todo esto viene a colación para hablar menudamente sobre el diverso papel de la escuela y el hogar en el complejo proceso educativo del niño, y viene al caso para introducir la reflexión sobre la televisión y sus efectos educativos, pues no hay que soslayar que este inquietante intruso familiar, inicialmente recibido como aliado en el proceso educativo cuando apareció hace ya más de un tzingo de años, juega un papel decisivo en la formación, o deformación, particularmente de los niños, y de los no tan niños.
Hoy día el televisor es mucho más que un mueble con vida propia para muchas familias: es casi el nuevo altar laico. Es el centro de referencia espacial de la casa, en torno al cual se organiza lo que antaño se denominaba como “vida familiar”, hoy convertida en una simple “contigüidad familiar.” Hay todo un ritual ante la televisión. Cada miembro de la familia tiene sus posturas frente a la pequeña pantalla, sus pequeños hábitos; cada persona en la casa tiene sus programas que tiranizan no sólo a él, sino a todos los demás.
Todos sufrimos ciertamente de un chitón agrio del padre, que servía —y sigue sirviendo, claro está— para interrumpir la conversación que, aprovechando la pausa publicitaria había logrado abrirse camino: Ha comenzado el informativo y ya van a empezar los chismes de la cursilería política que dios nos tiene prometida con un nuevo sabor. Los dioses del hogar ancestral, los lares o manes romanos envidiarían la autoridad que este nuevo altar tiene.
No es gratuito, pues, que por ejemplo el duopolio de televisoras mexicanas hayan convertido al próximamente santo Juan Pablo II en una estrella más de los canales de la basura, con transmisiones en directo desde El Vaticano, en las que los reporteros deben poner la cara como de quien no miente o manipula a la perrada nunca. Eny, wey…
Y es que lo que dice la televisión es infalible, como si se tratara de la voz de Dios.
No cabe duda que cualquiera pasa más tiempo al mes ante el televisor que en la iglesia o incluso que en la cantina, ya no digamos en una biblioteca. Se recurre a ella —a la televisión, no a la iglesia, la cantina o la biblioteca, se entiende— cuando necesitamos ayuda para paliar un mal estado de ánimo o reponernos de cualquier problema: se mira y se escucha en silencio, suele tener nuestra confianza porque nos inspira credibilidad, aunque sólo nos ofrezca trivialidades y tonterías de actualidad, y la escasa información que nos proporciona la vivimos como si se tratara de la ciencia infusa que proporciona a los apóstoles el Espíritu Santo.
Y todo gracias a que a nuestro sistema de comunicaciones le falta espontaneidad. Todos son pasivos. La función política de la televisión consiste en domesticar las masas, en adormecer la capacidad de juicio, el gusto, las ideas. Es una de las formas de burocratización de la sociedad anticipadas por Max Weber.
El mismo Popper advertía en su testamento intelectual que la televisión se ha convertido en un poder político colosal, potencialmente se podría decir incluso que el más importante de todos, como si fuese Dios mismo quien habla, un poder demasiado grande para la democracia. Ninguna democracia puede sobrevivir si no se pone fin al abuso de este poder.
Mi generación —aquella que ya navega al pairo en las aguas de los cincuenta— no nació con la experiencia del televisor como un mueble más del hogar, cosa que debemos no tanto al sentido educativo de nuestros progenitores sino al hecho de pertenecer a la progenie del primer coqueteo de la crisis eterna y su cauda de devaluaciones.
Sin idealizar el pasado, al menos no demasiado, mjú, de seguro que nuestros recuerdos están poblados de aromas de estrecha convivencia familiar —y a veces verdaderamente estrecha, pues toda la tropa había de acomodarse en un solo cuarto para dormir—; de tradiciones de relatos y cuentos propios de una cultura todavía oral en buena parte. Y de veladas de lecturas hasta bien entrada la noche, sobre todo esas largas noches de verano. El “daño” ya estaba hecho con la lectura y, gracias a Dios o a natura, era irreparable.
Kafka, que nunca llegaría a ser el contador que su padre había soñado, escribió en su pequeño diario estas palabras, nomás que en alemán: “Jamás le haremos entender a un muchacho que, por la noche, está metido de lleno en una historia cautivadora, jamás le haremos entender mediante una demostración limitada a sí mismo, que debe interrumpir su lectura e irse a la cama…”
Ignoro cuál será el recuerdo de la infancia de los niños y jóvenes de la generación de la abundancia y de la ahora metrosexualidad, pero no puede uno sustraerse a la temible inquietud que las cifras causan: Cada semana la televisión nos tiene dosificadas escenas de 57 asesinatos, 45 de sexo, 16 adulterios, 22 de abuso de menores, más las que se acumulen en la semana...
Francois Mariet, autor del libro “Déjenlos ver la televisión”, se pregunta: ¿Por qué la televisión constituye una monocultura para tantos niños en nuestra sociedad? ¿Por qué los padres, la escuela, las diversas organizaciones, han abandonado la infancia a la televisión? ¿A qué culpables intentamos proteger culpando ante todo a la televisión?
Estas interrogantes vuelven una y otra vez, mientras todavía persiste en el aire el humo de los insensatos disparos que destruyen la paz en cualquier rincón del mundo, con jóvenes protagonistas que se han creído personajes de series policíacas de televisión… series gringas, por supuesto…
Por cierto, en este asunto de la televisión en México, ahora nos toca ser bombardeados con los estúpidos comerciales de la campaña Iniciativa México 2011, en los que de manera cursi tratan de demostrar que la mayoría de los mexicanos es algo así como un híbrido entre tarado e imbécil, y al final lo que provocan los comerciales de marras es, por lo menos, convertirse en delincuente, en vulgar raterillo de diarios o de flores, al menos para sentirse vivos por un instante y dejar de ser los hígados que se coagulan en ese anuncio de IM2011...
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