Trova y algo más...

martes, 19 de enero de 2010

Comprendí que la dicha no era eterna...

Te preguntas que ha sido de mí

en los últimos meses desde que me fui

con las aves más viejas que emigran al sol

si mi canto se ha muerto entre sueños de amor.

.

Y confundes la falta de fe

con la pena y el llanto que marcan mi sien

y entre tantas preguntas llegas a pensar

que he olvidado tu beso y tu forma de estar,

que de nada ha servido

perder la belleza

de tanto mimar.

.

Vivo con mis sueños al pairo

así como siempre

sigo siendo lo mismo

que en aquel entonces:

una oveja perdida, un poco más viejo

o, no sé, tal vez más inocente.

.

Entre las algas y los caracoles

me hice una amante fiel a mi manera,

sin más defensa que las ilusiones

o el vuelo que me trajo una paloma.

.

Abandoné mi cuerpo a la llovizna

y he sentido la falta de tu beso,

pero me dio la lluvia una riqueza

que tu aliento y tu beso no me dieron:

he visto que la flor se muere sola

porque siempre le falta un compañero...

.

Cuando la soledad me acariciaba

aprendí el refranero de memoria,

alimentando el verbo y la sonrisa

de una brisa nocturna y aleatoria.

Y tras almacenar rayos de luna

comprendí que la dicha no era eterna,

pero la tierra siempre blanda y buena

acunó mi canción y me dio fuerza.

.

He tenido en mis manos las palabras

que, te confesaré, sirven de poco

los besos se reparten como el agua

y la sed sigue siendo para todos.

.

Como vez, solamente he vivido

del alba al ocaso:

como un labrador hoy cuento con mis brazos,

sin miedo, sin prisa,

creo que eso sí

que ha cambiado mi risa...

.

Tengo un credo para resistir

la nostalgia y el tiempo:

creo en el amor,

ahora paso el invierno más cerca del mar,

no me faltan amigos, tengo un trozo de pan,

mi guitarra y un hijo,

en fin... que no me puedo quejar.

Y aunque he sido feliz... pienso en ti...

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Diario. Tema de Miguel Porcel.

Voz: Amaury Pérez

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