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domingo, 22 de mayo de 2011

¿Cómo no te voy a querer...

Digamos que muy futbolero no soy, pero al fin de cuentas en México uno no se puede sustraer de la inercia de este deporte, que en su fase profesional es un mundo de corrupción.

¿Y qué le vamos a hacer?

Hoy se coronaron los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM.

Ya. Es todo. Se acabó la noticia.

Porque si nos fijamos bien, veremos que hay muy poco que el futbol mexicano le ha dado a este deporte en el mundo.

Veamos:

1. La Tota Carbajal, quien duramente mucho tiempo fue el único que había jugado cinco copas mundiales. Todo un récord, cierto, que a los cronistas de televisión les gustaba mucho repetir, escondiendo ese otro registro de la Tota Carbajal: ser el portero más goleado en los mundiales.

2. Las piruetas de Hugo Sánchez, el chilango más español (al revés que la Rocío Dúrcal) que marcó toda una historia en el futbol de la madre patria (como todavía le dicen a España).

3. La comercialización del Chicharito Hernández, que todavía está en veremos como jugador después de un primer año fenomenal en Inglaterra.

4. Aquí iba a poner la "ola", pero en realidad la ola en los estadios nació en los parques de beisbol de Canadá (en Toronto, si mal no recuerdo), en las Grandes Ligas.

5. Indudablemente, la mayor aportación del futbol mexicano a la historia del futbol mundial es el grito de "¡Puuuuuuutooooooooo..."!, que estúpidamente exhalan los aficionados más imbéciles cuando el portero del equipo visitante despeja el balón desde su portería.

En el colmo de esta pendejada, he visto y escuchado como en un premundial femenil realizado en México, los aficionados le gritaba "¡Puuuuutaaaaaaaaa!" a la portera del equipo contrario a la mediocre selección nacional.

Pues sí, futbol mexicano: "¿Cómo no te voy a querer...?"

Y luego con la cruda que me traigo, mmm...

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