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sábado, 8 de setiembre de 2012

Quinto rector: Luis Encinas Johnson...


Luis Encinas Johnson, hermosillense de pura cepa, nació el 23 de octubre de 1912. Primogénito del matrimonio de Luis Encinas Robles y de Estela Johnson de Encinas.

Su padre, comerciante y comisionista, fue propietario de un negocio de importaciones en el centro de Hermosillo, y ocupó además varios puestos públicos de relevancia. Luis Encinas Robles fue una persona de gran honradez y rectitud que dejó los cargos públicos que ocupó con iguales o menores recursos que cuando comenzó a desempeñarlos.

Su madre, doña Estela, era originaria de Hermosillo. De gran energía, alegre y animosa, era aficionada al piano. Para Luis, su madre fue una fuente inagotable de valor y fortaleza que lo impulsó a superar los obstáculos de la vida y a hacer el bien a sus semejantes. Siempre estuvo a su lado en sus enfermedades y le infundió ánimo en los momentos más difíciles.

Después de Luis nacieron otros dos hermanos, Enrique y Basilisa (Licha), quienes fueron sus compañeros de juego. La casa familiar, construida por don Luis en 1903, estaba ubicada en la esquina de las que actualmente son las calles Niños Héroes y Pino Suárez, que entonces eran los límites de la ciudad y que ahora corresponden al centro de Hermosillo, muy cerca del Museo y Biblioteca de la Universidad de Sonora. Cien años después, el hogar Encinas Johnson se conserva en muy buenas condiciones.

Cursó su educación primaria en la que oficialmente se llamaba Escuela Anexa a la Normal, mejor conocida como Colegio Sonora. Su certificado de educación primara, el cual siempre conservó expuesto en su biblioteca particular, se expidió el 3 de junio de 1925 y está firmado ni más ni menos que por su padre, cuando éste era director estatal de Educación.

Después de concluir su educación básica ingresó a la Escuela Normal y Preparatoria del Estado, para iniciar con los únicos estudios superiores que había entonces en Hermosillo. El 23 de octubre de 1929 obtuvo el título de Profesor de Instrucción Primaria. Sin embargo él no estaba conforme, quería estudiar más, conocer más, seguirse preparando y entrar en contacto con otras culturas. En esta época anhelaba irse a estudiar a Europa. Hizo gestiones para obtener una beca del gobierno y estuvo a punto de conseguirla pero desafortunadamente, por las cambiantes condiciones políticas, no se hizo efectiva. Atendiendo a sus deseos de superación continuó sus estudios en la ciudad de México, en donde ingresó primero a la Escuela Nacional Preparatoria, en donde obtuvo su certificado de Bachiller en Ciencias y Letras el 25 de noviembre de 1931.

Posteriormente continuó con los estudios profesionales en la Universidad Nacional de México, en donde recibió el título de Licenciado en Derecho en junio de 1935, a la edad de 22 años.

Inmediatamente después regresó a Hermosillo ya que su padre estaba enfermo y urgía su presencia junto a sus familiares. Al morir don Luis en agosto de ese mismo año, Luis Encinas Johnson permaneció en Hermosillo como apoyo y sostén de su madre, administrando el rancho de la familia.

A partir de 1944 su vida intensa y activa sufrió un dramático revés al declarársele una enfermedad considerada incurable en ese tiempo (el Mal de Hansen, comúnmente llamado lepra), la cual lo sorprendió en momentos en que el destino parecía abrirle los mejores caminos, a los que se vio obligado a renunciar.

Sobre este arduo trance de su vida, en el prólogo de su libro Progreso y problemas de México (1954) escribió: “No cumplía los treinta años de edad, cuando fui desahuciado por la ciencia médica ... Cuando poco antes conocí la opinión de varios médicos, había sentido que las fuerzas se me acababan, que me faltaba el apoyo terrestre para sostenerme.”

A fin de recibir atención médica adecuada, se trasladó a la ciudad de México en donde permaneció casi diez años, los cuales fueron de lucha constante y vigorosa por recuperar la salud. Se sometió a largos y tediosos tratamientos. A los padecimientos de la enfermedad se le sumó el que muchos antiguos amigos le dieran la espalda y que la familia tuviera incluso que vender el ganado y el rancho para afrontar la difícil situación.

Otro duro golpe para la familia en esos años fue la enfermedad y el fallecimiento de Basilisa, a quien llamaban familiarmente Licha, cuando tenía 18 años.

Fue aquel un período de duras pruebas que templó su personalidad y su carácter y le dio una visión más profunda de la vida. Sus médicos, al darlo de alta, comentaron que la recuperación de su salud se debió no sólo a los nuevos medicamentos, sino en gran medida a la tenacidad del paciente, a su afán de vivir y a la fuerza de su carácter.

El Lic. Encinas volvió a la actividad intensa mostrando como tarjeta de presentación un libro escrito por él en sus años de enfermedad e infortunio: Progreso y Problemas de México. Este libro, editado a principios de 1954, mereció comentarios positivos en la prensa nacional de mexicanos tan ilustres como Enrique Flores Magón, Vito Alessio Robles y Lucio Mendieta y Núñez, entre otros distinguidos escritores.


Promovido por el gobernador Álvaro Obregón, Luis Encinas fue propuesto para ocupar la rectoría de la Universidad de Sonora, y el 21 de noviembre de 1956 el Consejo Universitario lo eligió rector de la casa de estudios.

Recibió el cargo de manos del Prof. Rosalío Moreno, quien era secretario general de la Universidad en funciones de rector interino, ante la renuncia del rector anterior, Norberto Aguirre Palancares.

Luis Encinas Johnson tenía entonces 44 años de edad y mucho trabajo que realizar.

La Universidad atravesaba en ese entonces por una situación difícil, debido, entre otras cuestiones, a que faltaban maestros para muchas asignaturas. A ello se debía que muchos estudiantes desertaran. El ejemplo más palpable fue el de la Escuela de Agricultura, destinada a preparar agrónomos y en cuya planta docente no había ni un solo maestro con esa especialidad.

El rector Encinas se abocó, con decisión y entusiasmo, a buscar solución a ése y a todos los problemas universitarios. Estableció relaciones con el rector de la Universidad Nacional, el ingeniero Javier Barros Sierra, quien colaboró con él para seleccionar personal docente de ese centro de estudios para que viniera a la Universidad de Sonora a pasar su año sabático. De la misma manera, se trasladaron a Sonora excelentes catedráticos de otras casas de estudio que le dieron gran dinamismo y alto nivel académico a la universidad sonorense.

Además convocó a los profesionistas de Hermosillo a que impartieran cátedra y promovió la creación de plantas de maestros de tiempo completo y de medio tiempo, con lo cual pudo lograr que profesionales distinguidos dieran clases en la institución. Con todo ello, la docencia se normalizó en corto tiempo en la casa de estudios y los estudiantes sonorenses dejaron de emigrar a otros centros educativos.

Se atendía con esmero el funcionamiento de las escuelas. Se reinauguró la Escuela de Ingeniería Civil y se remodeló la Escuela de Ciencias Químicas para que sirviera tanto a la salud de los sonorenses como al desarrollo industrial del estado. Se creó la carrera de Administración de Empresas; se creó el Departamento de Servicios Escolares, el de Orientación Vocacional, el Bufete Jurídico gratuito y un modesto pero funcional Observatorio Astronómico. La Escuela de Agricultura y Ganadería recibió un vigoroso apoyo.

Se integró una competente planta de maestros, se mejoraron los laboratorios, se adquirió equipo, se construyeron edificios e instalaciones para mejorar la preparación de los alumnos y fomentar la investigación aplicada a las necesidades agropecuarias del estado. Cuando el presidente López Mateos inauguró esas obras, se mostró muy complacido por la proyección que estaba adquiriendo la escuela en beneficio de la agricultura y la economía estatal.

De manera visionaria, el rector Luis Encinas dotó a la Universidad de terreno suficiente para ampliaciones futuras del campus universitario. Se compraron terrenos adyacentes a los que ya se tenían hacia el poniente. Asimismo, se construyó una barda ornamental en torno al área de la institución y se planeó e inició el proyecto de una «Ciudad Universitaria». En la fachada del edificio de rectoría mandó colocar focos de colores verde, blanco y rojo, lo que resultó muy atractivo y lucidor en las fiestas patrias de aquellos años. Esta modalidad de iluminación se conserva hasta hoy en día.

Durante su rectorado se apoyó a las academias de música, danza y pintura y se impulsaron fuertemente las labores de extensión universitaria, haciendo llegar conferencias, exposiciones, obras teatrales y películas a diversas poblaciones de la entidad. Se editó una revista dedicada a la difusión de la cultura. Las actividades deportivas tuvieron una de sus mejores épocas con la construcción de las canchas de básquetbol y un estadio universitario con pista olímpica de atletismo, en la que se realizaron los Juegos Deportivos del Noroeste con la participación de las universidades de Sinaloa, Baja California y Chihuahua.


Con una efectiva labor docente, con la incipiente investigación y con la vigorosa extensión universitaria, la Universidad de Sonora cobró prestigio y comenzó a ser considerada entre las mejores del país. Es opinión ampliamente difundida que la institución alcanzó en esa época un alto nivel académico que propició que muchos estudiantes de los estados vecinos comenzaran a venir a estudiar a Hermosillo. Fue parte de la época dorada de la Universidad de Sonora.

Luis Encinas completó en 1957 el período iniciado en 1953 por Norberto Aguirre y fue elegido por otro de 1957 a 1961. Sin embargo, debido a su meritoria labor en la Universidad de Sonora, comenzó a ser considerado para puestos públicos de mayor responsabilidad y trascendencia.

El Lic. Luis Encinas Johnson resultó electo gobernador en las elecciones de 1961 y tomó posesión el 1 de septiembre de ese mismo año.

A la Universidad de Sonora le brindó todo el apoyo moral y financiero que fue posible, y llevó siempre una buena relación y una gran amistad con su sucesor en la rectoría, el Dr. Moisés Canale. Promovió la creación de un fondo con aportaciones tripartitas del gobierno del estado, el gobierno federal y el patronato de la Universidad, para dedicarlo exclusivamente a la construcción de edificios y a la edificación gradual de la Ciudad Universitaria, que el mismo gobernador había diseñado y proyectado cuando fue rector.

Con ese fondo se construyeron los edificios de las escuelas de Ciencias Químicas, de Derecho y Ciencias Sociales y Contabilidad y Administración, el edificio de la escuela secundaria de la Universidad, fuera del campus, así como instalaciones deportivas y de otra índole.

Después de más de cinco años de ejercer un gobierno constructivo y con gran arraigo popular, tuvo que hacer frente a un complicado problema político en el que estuvieron implicados los estudiantes universitarios y también las altas esferas de la política estatal y nacional. Él supo encarar el conflicto con gran entereza y prudencia y, hasta donde le fue posible, jugó un papel conciliador. En esos momentos difíciles, dijo: "...en mí tiene que caber la prudencia, yo soy un hombre universitario..." Con ello dejaba en claro que el respeto hacia los demás y su formación académica eran cualidades fundamentales de su personalidad.

Luis Encinas Johnson concluyó su gestión en la gubernatura de Sonora el 31 de agosto de 1967.

Hombre sencillo, caritativo y trabajador, se distinguió por haber cultivado amistades de amplio prestigio en los ámbitos político y cultural. Practicó siempre los hábitos de la disciplina, la puntualidad y el orden.

Luis Encinas Johnson murió el 27 de abril de 1992.

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Principales avances de la Universidad de Sonora
durante el rectorado de Luis Encinas Johnson

•Se definieron los límites del campus universitario con la adquisición de importantes áreas de terreno.

•Se reinauguró la Escuela de Ingeniería Civil y se creó la carrera de Administración de Empresas.

•Se crearon los departamentos de Servicios Escolares, el de Orientación Vocacional, el Bufete Jurídico gratuito y un modesto pero funcional Observatorio Astronómico.

•Se construyó la primera sección del estadio Miguel Castro Servín, para las prácticas deportivas.

•Se inició en Puerto Peñasco la desalación de agua de mar a nivel experimental.


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Fuente:

• Guadalupe Beatriz Aldaco. Nuestros rectores. Edición conmemorativa del 61 Aniversario de la Universidad de Sonora.
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