Trova y algo más...

miércoles, 2 de septiembre de 2009

En el croquis amarillo de mis sueños...

Echado sobre el catre, en lo profundo del patio de la casa paterna, bajo la fronda de los árboles tristes ennegrecidos por los pájaros de la inocencia, una noche de hace más de cuarentaycinco años, el niño que fui deslizó suave, lentamente la sábana y se descubrió el rostro, miró las tímidas luces de los astros que en los linderos de la página celeste parpadeaban en silencio, y sin saberlo, empezó a deshebrar la fantasía.

Algo tenían mis noches de la infancia en aquel pueblo simple que abandoné a destiempo: ¿acaso los fantasmas que entonces habitaban mi alma y que ahora son recuerdos que busco y que no encuentro?

No lo sé: a más de cuatro décadas de aquella noche oscura me pregunto asombrado ¿y el tiempo... dónde va? ¿dónde vamos todos al final de nuestras vidas? ¿en qué libro del olvido quedarán escritos nuestros nombres?

Tocado por el sino infausto de los soñadores, cierro los ojos cada noche, y en el croquis amarillo de mis sueños veo huellas incontables que cruzaron cada pliegue de los días: hombres y mujeres sin rostro que en la suma invisible de las generaciones vinieron a darnos el nombre que tenemos y el color que ostentamos y el elemento aglutinante que se supone sea el hecho de ser un ciudadano más en el mundo, en este territorio de la transitoriedad que es la vida…

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